Crear tu propia empresa es un reto apasionante y lleno de aprendizajes. Pero no viene nada mal saber algunas cosas previas a emprender.

Antes de meternos en materia, me gustaría presentarme para que entiendas un poco mejor las conclusiones a las que he llegado después de todos estos años de emprendimiento.

Nos basaremos en la opinión de Inmaculada Arteaga, quien es CEO (Fundadora, Directora, como queramos llamarlo, ya que en el mundo start-up suelen ir de la mano) de Pixitour y Batchor, dos proyectos con un corazón en común, pero dos líneas de negocio muy diferentes.

A día de hoy, han pasado 4 años desde que dejó su trabajo en una agencia —es periodista y comunicadora audiovisual— y la ciudad de Madrid para hacer un máster en negocios en una escuela de reconocido prestigio y poder así aventurarse a montar su propio negocio.

4 años que han sido una auténtica montaña rusa de emociones, aprendizaje y maduración acelerada laboralmente hablando.

4 años. Es importante esa cifra porque el 82 % de los emprendedores “fracasan” a los 4 años de comenzar este viaje, o lo que nos gusta a decir a nosotros, aprenden a decir adiós. A pesar de no estar ni de lejos donde se imaginó que estaría, tiene que decir que se siente orgullosa de donde ha llegado, ya que 4 años después, sus empresas siguen vivas (y coleando).

Una vez hechas las presentaciones de esta gran CEO, entremos en materia.

5 cosas que agradecerás saber antes de emprender

Estas son las 5 cosas que hubieran hecho nuestro camino un poquito menos “accidentado”, por llamarlo de algún modo:

1. Para emprender hace falta dinero.

Da igual si es tuyo propio, de las 3F (Family, Friends and Fools), de un banco, de un fondo de inversiones… Lo cierto es que hay una realidad y es que puedes tener la mejor idea del mundo, pero si no dispones de recursos para llevarla a cabo se queda en eso, una idea. Lamentablemente lo de «con talento y esfuerzo» es condición necesaria, pero no suficiente.

2. Un emprendedor tiene que saber hacer de todo, pero no hacerlo todo.

Las horas del día de un emprendedor (a pesar de que a veces parezca lo contrario) son las mismas que las de cualquier otra persona de a pie y, por suerte o por desgracia, competimos con grandes empresas que tienen dinero de sobra para adelantarnos por la derecha, por lo que, si te ayudas de un buen equipo, socios, asesores, consultores, administraciones públicas, podrás ir mucho más rápido y multiplicar en el largo plazo las oportunidades de éxito.

Por favor, evita el caer demasiado en el “Bah, ya lo hago yo gratis”… De hecho, ya no solo depende de las horas del día que tengas, sino de la experiencia y conocimiento; no podemos saberlo todo y, para ello existen organizaciones y expertos que te pueden ayudar en el campo de la viabilidad, desarrollo y profesionalización de tu empresa. Muchos baches me hubiera ahorrado yo si hubiera aceptado que el apoyo de estos recursos son muy necesarios, ¡e incluso claves!

3. No es que no tengas horarios, es que siempre es tu horario.

Y aquí sí que es importante obligarnos a marcarnos nuestros momentos de respiro, de desconexión. Un error en el que caemos muchos los primeros años es estar 24/7 alerta y eso funciona en el corto plazo, pero a la larga siempre pasa factura.

4. Primero has de creértelo tú para que te crean los demás.

Nadie mejor que tú controla la idea que quieres desarrollar y, si bien es clave escuchar las aportaciones de los demás, es igual de clave saber priorizar las necesidades de tu empresa y no dejarse llevar por la corriente.

5. Emprender es como ir al endocrino y empezar una dieta, si no tienes apoyo en casa, ni lo intentes.

Como he mencionado al principio, el emprendimiento es una montaña rusa y por tanto hay que estar preparados para disfrutar las subidas al cielo, pero también estar dispuestos a soportar las caídas que te ponen el estómago boca arriba. En este caso, no solo es imprescindible el apoyo de tu familia y más allegados, sino también de alguien que haya pasado por lo mismo y que pueda ir abriéndote camino no solo en los negocios, sino en el proceso personal del emprendimiento.

Dicho todo esto, estoy convencida de que el emprendimiento es uno de los procesos profesionales más enriquecedores no solo económicamente, sino personalmente.

Si después de leer todo esto, sigues decidida/o a emprender, te tiendo mi mano desde esta pequeña ventana para ayudarte en este maravilloso camino que hemos decidido construir.

 

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