En un mundo donde todos los registros públicos se almacenan en un libro de contabilidad inmutable, sería muy difícil ser un funcionario gubernamental corrupto.

Algunas de las principales funciones de las instituciones gubernamentales son la redistribución de los recursos y el mantenimiento de los registros oficiales. Estos son precisamente los ámbitos en los que la tecnología blockchain, con su enfoque en la facilitación de transacciones seguras, rastreables y el mantenimiento de registros inmutables para crear confianza, está bien posicionada para tener un fuerte impacto.

Un informe reciente del Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca es el último en destacar el potencial de la tecnología de blockchain para servir como una poderosa herramienta en la lucha contra la corrupción gubernamental. Esta propuesta, sin embargo, es sólo la última de una larga serie de propuestas de políticas e informes analíticos que documentan la inmensa promesa que la tecnología de libro mayor distribuido tiene para los defensores de la transparencia del gobierno, así como las muchas limitaciones que inevitablemente enfrentará su implementación.

Soluciones tecnológicas para el constante problema

Cualquier gobierno es un gigantesco nudo de procedimientos, registros, transacciones y burócratas humanos que promulgan normas formales dentro de los límites de su jurisdicción. Estas voluminosas y complicadas estructuras organizativas a menudo carecen de transparencia y son difíciles y costosas de entender para un extraño, y mucho menos de supervisar.

Los funcionarios que manejan directamente los flujos de recursos o tienen autoridad para firmar pueden ser incentivados a abusar de sus facultades para obtener ganancias monetarias si se dan cuenta de que el riesgo de ser atrapados es mínimo. Según una estimación, la corrupción en el sector público consume entre USD 1,5 y 2 billones a nivel mundial cada año, lo que equivale a alrededor del 2% del producto interno bruto mundial.

Muchos expertos en la lucha contra la corrupción depositan sus esperanzas en diversas tecnologías digitales para ayudar a lograr un avance decisivo. El informe del Ministerio de Relaciones Exteriores de Dinamarca presenta un panorama general de varias vías posibles en la lucha contra la corrupción administrativa y política. Una de esas vías es hacer que todos los datos del sector público estén abiertos a todo el mundo y mejorar así la transparencia permitiendo que los activistas y las organizaciones de vigilancia realicen auditorías independientes y detecten comportamientos sospechosos en el gasto público.

El segundo enfoque sugerido consiste en reducir el alcance de las oportunidades de corrupción ampliando el alcance de la gobernanza electrónica y poniendo en línea la mayoría de los servicios gubernamentales. Dentro de este ámbito, los autores prevén utilizar Blockchains para facilitar las transacciones de valor y datos transparentes y a prueba de manipulaciones. Otra sugerencia es utilizar plataformas de crowdsourcing para facilitar las denuncias y quejas sobre pequeños casos de corrupción.

Por último, los autores del informe sugieren que se desplieguen soluciones basadas en la cadena de bloques para garantizar la integridad de los registros públicos y los derechos digitalmente asegurados de propiedad y ayuda gubernamental. Hacen énfasis en cómo esto puede no sólo mejorar la integridad de los registros públicos, sino también empoderar a los grupos que no disponen de suficientes bancos o tienen un acceso limitado a los servicios gubernamentales, por ejemplo, debido a la falta de una identificación emitida por el Estado.

Reestableciendo la confianza

El entusiasmo por estos y otros usos anticorrupción de Blockchain no es nuevo. En un artículo publicado en 2018 para la Stanford Social Innovation Review, Carlos Santiso, un experto del Banco Interamericano de Desarrollo, destaca que ya se creó una “burbuja de expectativas” en torno al potencial de la tecnología para mitigar la corrupción del gobierno, tanto entre el público como en la comunidad tecnológica.

Santiso sostiene que en la era digital, la tecnología al servicio del gobierno invariablemente aumenta la transparencia del sector público. A su juicio, la tecnología Blockchain es particularmente adecuada para producir este efecto gracias a su capacidad única de garantizar la autenticidad de los registros y eliminar las prácticas ineficientes de gestión de datos inherentes a las burocracias tradicionales. Al hacerlo, los sistemas basados en una cadena de bloques podrían ayudar a restablecer la deteriorada confianza en el gobierno.

Otros observadores mantienen que, en lugar de fijar la confianza decreciente en las autoridades, la cadena de bloques puede proporcionar un mecanismo totalmente nuevo para crear confianza. Un equipo de analistas que representan a la organización anticorrupción sin fines de lucro, Transparency International, sugiere en una nota de investigación que la tecnología puede ser particularmente útil en países plagados de corrupción donde la confianza en las instituciones es muy baja.

Los miembros de otro grupo de expertos anticorrupción, el instituto de investigación U4 de Noruega, hacen eco de esta evaluación en un informe de 2020, declarando: “Blockchain está diseñada para operar en entornos donde la confianza en los datos/código es mayor que la confianza en los individuos o instituciones”.

Casos de uso

Tres usos clave de la tecnología Blockchain en la lucha por aliviar la corrupción gubernamental surgen sistemáticamente en todas las cuentas de expertos: la autenticación de las transacciones, el registro de registros oficiales como los derechos de propiedad y la verificación de la identidad.

El traslado de las transacciones gubernamentales, como los contratos de contratación pública, a un libro de contabilidad abierto en el que se puedan rastrear, podría suponer un golpe decisivo para el tipo de corrupción que posiblemente cueste más a los contribuyentes: los planes a gran escala en los que funcionarios sin escrúpulos manipulan el proceso a favor de determinados contratistas. Llevar esto un paso más allá y codificar las operaciones de adquisición en contratos inteligentes en un libro de contabilidad distribuido podría reducir drásticamente el espacio para actividades turbias.

Si bien la mera escala de las industrias que prosperan gracias a los contactos con el sector público dificultaría enormemente esa transición a corto plazo, las organizaciones centradas en el desarrollo, como el Foro Económico Mundial, están prestando una atención muy necesaria a la noción de adquisiciones posibilitadas por blockchain.

Los usos relacionados con la revision de registros parecen estar más cerca de su realización. En el informe del Ministerio de Relaciones Exteriores de Dinamarca se enumeran los ejemplos de Kenya y Rwanda, donde los registros gubernamentales de educación y derechos sobre la tierra están migrando a libros de contabilidad distribuidosEn esos países y en otros, los funcionarios corruptos tienen cada vez más dificultades para aprovechar sus posiciones en los sistemas de registros públicos para obtener beneficios personales.

En el ámbito de la gestión de la identidad, las identificaciones basadas en Blockchain pueden ser particularmente útiles para grupos vulnerables como los refugiados o las personas que nunca han tenido una identificación emitida por el gobierno en primer lugar. Asegurar sus identidades en un libro contable abierto ayuda a garantizar la distribución justa de la ayuda y el acceso a otros servicios esenciales.

No es una panacea

Según los analistas de U4, el hecho de que la cadena de bloques se convierta en una herramienta valiosa en la lucha contra la corrupción en un determinado entorno nacional depende en gran medida de factores contextuales como “las infraestructuras, los sistemas jurídicos, (y) los entornos sociales o políticos”.

Por ejemplo, reconstruir sistemas gubernamentales completos de gestión de datos para que funcionen en Blockchain podría no encajar bien con las regulaciones existentes de privacidad de datos. El carácter inmutable de los registros introducidos en el libro mayor está en desacuerdo con uno de los principios de la Ley General Europea de Protección de Datos: el derecho al olvido.

Otra consideración importante que hay que tener en cuenta es la naturaleza de “basura que entra, basura que sale” de los sistemas de Blockchain: Los datos almacenados en ellos son exactamente tan buenos como la entrada. Esto significa que todavía existirán guardianes humanos responsables de la entrada de datos, así como la necesidad de auditorías de datos incorporados. Por lo tanto, sería imposible por diseño eliminar completamente la participación humana de tal sistema, permitiendo que quede algo de espacio para la corrupción.

Para disgusto de los absolutistas de la descentralización, también es poco probable que las Blockchains del sector público sean abiertos y sin permiso. Aunque tendría sentido poner la mayoría de los datos a disposición de la auditoría externa, es ingenuo esperar que los gobiernos cedan el control de sus bases de datos a una red distribuida de nodos potencialmente situados en jurisdicciones externas.