Es una verdad que los liderazgos se agotan, dados los cambios que se dan en el ámbito donde fueron constituidos inicialmente; por ello cuando un líder está en esta situación tiene 2 opciones: la primera es darle paso a un nuevo liderazgo, y para ello no tiene que hacer nada, cuando los procesos de liderazgo comienzan la curva de descenso, seguramente llegará uno nuevo y se hará cargo de atender y servir a la gente. 

Lo segundo que puede hacer es una “Reingeniería del Liderazgo”, es decir, romper todo lo que había hecho hasta ahora y hacerlo de nuevo. Esto puede llegar a ser muy frustrante para muchos líderes y tenderán a poner resistencia, pero se ha comprobado que a mayor resistencia más duele el golpe al chocar contra los hechos.
Hace solo unos años, por este medio escribí al menos un par de artículos donde me oponía de manera radical al Coaching Virtual, y tenía una batería de argumentos que podría llenar 3 páginas de este periódico, para defender la posición de que el Coaching “debía ser presencial”, pero los cambios se dieron y yo me quedé resistiéndome. Confieso que me costó tragarme mis palabras y replantearme como Coach. Hoy el 70% de las personas a las que les sirvo de Coach están a la distancia de una pantalla.
 
Luego del Golpe
Al tomar consciencia plena que el modelo de negocio como estaba concebido ya no me funcionaba, me correspondió decidir que hacer, así que apelé por practicarme un proceso de “Reingeniería”, que luego, esos mismos pasos los he llevado desde el coaching a varios líderes. Esto consiste en:
 
Lo que quiere la gente vs. Lo que necesita: en el pasado esto era un dilema en los líderes, hoy la gente está más informada y tiene mayor claridad de lo que quiere y necesita; una manera de replantearse el liderazgo es escuchando más, observando más, sintiendo más, comprendiendo más y cuestionándose más; hacer esto trae un torbellino de ideas que casi siempre van en la dirección necesaria a la que se desea servir.
 
Co-diseñar y co-crear la nueva propuesta de servicio: en un mundo tan conectado, tan virtual y visual, donde los “expertos” están más cerca, y donde las recetas de “éxitos” son más bien un “ticket de lotería”; lo que está más claro es: la fórmula es ser cada vez más auténtico y tener un estilo propio; es por esto que sirve contar con un grupo de aliados que apoyen al líder a darle valor a sus convicciones, visión e ideas, y que le ayuden a observar los “puntos ciegos” de sí mismo, que pueden potenciar la nueva mirada.
 
Re-conectar con los corazones: la tarea que se tiene como líder haciendo reingeniería de su proceso, es volver conectar emocionalmente con la gente, con esos que lo abandonaron, y llegar a nuevos seguidores; esto es como armar un LEGO donde se combinan piezas basadas en elementos emocionales y racionales, como: la credibilidad, la coherencia, la propuesta de valor, la capacidad resolutiva, la integración, la percepción de avance, entre otros. Para esto recomiendo aplicar “Las 5 “E” del Liderazgo” explicadas en este link http://bit.ly/31RTqRy.
 
Estoy convencido y defiendo con vehemencia la necesidad que tiene la sociedad de tener más y mejores líderes. Cuando los desafíos se hacen presente, se necesita de la sabiduría por lo vivido más las ideas que están por probar, y para ello, los líderes deben reingeniarse. 
 
Me tiene contento el poder regresar la semana próxima a mi amada Venezuela, a reencontrarme con los afectos y con el Caribe, y contribuir con la formación de líderes que no desmayan, que escucharon el llamado de transformar lo que es posible en un mundo de imposibles.