Mientras Estados Unidos era más un país comprador de petróleo, Arabia Saudita fue el principal productor a nivel mundial, pero tras un agresivo plan de extracción por parte de los estadounidenses que ha incluido el fracking y la exploración en aguas profundas del Golfo de México, nuestro vecino del norte ha superado a Ryad, capital saudiárabe.

Ante el desplome de los precios por la pandemia del coronavirus, Arabia Saudita ha llegado a reducir su producción de petróleo en 4.8 millones de barriles al día, por lo que temporalmente se ubica en 7.5 millones, lo que ha permitido la parcial recuperación en las cotizaciones, todo dentro del acuerdo logrado entre los integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+).

Con los elevados precios del petróleo que se registraron entre la segunda mitad de la primera década y el inicio de la segunda del siglo XXI, superiores a los 100 dólares por barril, Arabia Saudita, en vez de disparar su gasto, creó un Fondo Soberano de Inversión Pública, con el fin de dedicarlo a objetivos estratégicos que le detonaran nuevas fuentes de divisas.

El objetivo del mencionado fondo, fue el de prepararse para la eventual declinación del uso de combustibles fósiles como fuentes de energía, por lo que Arabia Saudita, siendo indudable protagonista global de la explotación y comercialización de hidrocarburos, actualmente ya invierte en otros sectores e incluso en energías renovables.

Con los excedentes que obtuvieron de los años en que los precios del petróleo fueron históricamente altos, Arabia Saudita ha diversificado sus inversiones. Actualmente hay capital saudí en turismo, tecnología, energías renovables, investigación científica e incluso desarrollo de vehículos eléctricos, mismos que durante años denostó en defensa de su petróleo.

Llama la atención que siendo el segundo productor mundial de petróleo y tras años de haber sido el primero, Arabia Saudita ahora apueste por energías renovables para reducir su dependencia de combustibles fósiles en la generación de electricidad.

Ryad invierte ahora en energías solar y eólica, además de inversiones para encontrar alternativas que las hagan más eficientes, todo el con fin de reducir el uso local de hidrocarburos. Se trata de promover la inversión del Estado, convocando además, a capitales privados a participar en el sector.

Actualmente, Arabia Saudita empieza a despuntar en el mercado de los vehículos eléctricos con la armadora ‘Lucid Motors’, que ha anunciado el lanzamiento de su primer sedán, el ‘Lucid Air’. Se trata de un vehículo que tiene una autonomía de 830 kilómetros y una aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora en 2.5 segundos.

Lo que buscan es disputarle el liderazgo del sector a Tesla, de Elon Musk, para lo que incluso contrataron al exvicepresidente de Ingeniería de esa compañía, Peter Rawlinson, buscando que el ‘Lucid Air’ le dispute mercado al ‘Model 3’.

De esta forma, Arabia Saudita sigue avanzando en su apuesta por diversificar sus ingresos, dejando atrás al petróleo gradualmente, enfocándose a proyectos sustentables, tanto en uso, como en generación de energía.

 

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