Este tipo de medidas están tomando cada vez más relevancia en las empresas y convirtiéndose de este modo en elementos diferenciadores que favorecen la atracción y retención de talento.

De acuerdo a los resultados del Indice Mundial de Pensiones 2020 elaborado por Mercer y el CFA Institute, Argentina se encuentra en la anteúltima posición en materia de ahorro. Esto pone en evidencia la necesidad de buscar estrategias e invertir en el bienestar financiero de su fuerza laboral.

Los empleados no pueden ahorrar para la jubilación -o siquiera pensar en ahorrar- si no están financieramente preparados para su día a día. Si los empleadores quieren que sus colaboradores estén verdaderamente preparados para su jubilación, primero deben concentrarse en ayudarlos a mejorar su situación financiera.

¿Qué implica el Bienestar Financiero?

Muchos empleadores equiparan la educación financiera con el Bienestar financiero; pese a ello, tener conocimiento sobre asuntos financieros no se traduce en mayor compromiso de los empleados o en una alta participación en programas financieros.

El Bienestar financiero implica un proceso integral, es aprender a administrar con éxito el dinero. Hace a la idea de tener objetivos financieros y un plan para conseguirlo, a tener confianza financiera para lograr una vida más productiva, comprometida y saludable tanto para sus empleados como para su entorno.

Cuatro son los pilares que hacen a la noción de bienestar:

  1. Control sobre finanzas cotidianas
  2. Capacidad de absorber un shock financiero
  3. Hacer un progreso real en los objetivos de mediano y largo plazo
  4. Libertad financiera para tomar decisiones que le permitan disfrutar de la vida

Las personas necesitan primero tener control sobre sus finanzas diarias antes de que puedan calcular cuánto ahorrar. Adquirido ese control estarán preparados para trabajar sobre los imprevistos y superar un posible “shock financiero”. Una vez que puedan establecer y mantener presupuestos, entonces estarán listos para planificar tanto objetivos a corto o mediano plazo- como viajar- como objetivos a largo plazo tales como su retiro. “Esta secuencia es de suma importancia, es la que luego les permitirá alcanzar su libertad financiera”, expresó Clara Estevarena, Directora de Wealth de Mercer.

El impacto en la fuerza laboral

Con el objetivo de comprender cómo impacta el bienestar financiero, no sólo en el compromiso y la productividad de los colaboradores, sino también en la salud física y mental de los mismos, Mercer ha estudiado y analizado la fuerza laboral de las empresas. Sus resultados evidenciaron:

  1. Diferencias significativas en la percepción entre hombres y mujeres: los hombres se perciben mejor financieramente que las mujeres. Las mujeres tienen menos confianza en su capacidad para tomar decisiones financieras, lo que hace que les resulte aún más difícil dar los pasos necesarios para lograr su libertad financiera.
  2. Mensualmente los empleados destinan 20 horas de su tiempo laboral a preocuparse por su situación financiera. Estos resultados fueron producto de las encuestas realizadas en Canadá, lo que lleva a pensar que, en un país como Argentina, con la coyuntura política y económica por la que se ve impactado nuestro país, estos resultados representen un estrés mayor para los empleados y por consiguientes un incremento en horas laborales destinadas a preocuparse su situación financiera.
  3. El éxito de los programas de bienestar financiero proporcionados por el empleador, medidos a través del compromiso y la participación, se correlacionan con la confianza de un empleado en su empleador. En este sentido, el 79% de los empleados encuestadosindicaron que confían en sus empleadores para “dar consejos sólidos e independientes sobre planificación, ahorro e inversión”.
  4. Los empleados de 50 años o más, en su mayoría, no tienen una estrategia de ahorro para su retiro, lo que genera que los mismos retrasen su jubilación o bien no puedan acceder a la misma.
  5. Fuerte correlación entre la salud financiera y física: cuanto más estresados estén los empleados más probabilidades hay de que no se involucren en sus trabajos, derivando ello en ausentismo por problemas de salud.
  6. La falta de control no se correlaciona con la alfabetización: los empleados mejor pagos generalmente se consideran mucho más alfabetizados financieramente que los que ganan menos dinero. Asimismo, suele ocurrir que cuanto más gana la gente, mayor es su nivel de vida y los costos necesarios para mantenerlo, por lo que a medida que aumentan sus ingresos, aumentan sus dificultades para pagar los gastos recurrentes, reducir su deuda y ahorrar para la jubilación. Muestra de ello es que, el 9% de los líderes principales manifestaron la necesidad de pedir dinero prestado para llegar a fin de mes, esto en comparación con solo el 3% de los empleados de oficina y producción.

Los resultados a los que arribó Mercer revelaron que es muy probable que aquellos empleados con un bajo nivel de bienestar financiero no presten atención a las características y beneficios provistos por sus empleadores. “Esto inevitablemente hará que, en el corto plazo, la propuesta de valor ofrecida por las compañías disminuya su atractivo y se dificulte la tarea de retener y atraer talento”, expresó Clara Estevarena, Directora de Wealth de Mercer.

¿Cómo reaccionan las empresas?

Estos hallazgos tienen implicancias significativas para los empleadores. Tras advertir que las medidas de bienestar están tomando cada vez más relevancia en las empresas y convirtiéndose de este modo en elementos diferenciadores que favorecen la atracción y retención de talento, las organizaciones líderes están reconociendo la importancia del tema y evidenciando que la transformación de los niveles de Bienestar Financiero requiere la participación activa del sector de recursos humanos con el fin de tener éxito.

Los programas más exitosos deben adoptar un enfoque amplio, multigeneracional, multicultural y en evolución. Como primera iniciativa deben medir el nivel de Bienestar Financiero en que se encuentran sus colaboradores de modo de detectar comportamientos tales como la percepción respecto a sus finanzas, la forma en la que están ahorrando, dónde están invirtiendo su dinero y dónde están buscando orientación. Luego será necesario avanzar sobre el diseño e implementación de una estrategia de hábitos saludables.

A su vez, las organizaciones avanzadas tomaron consciencia que la tecnología es una parte integral de nuestra vida diaria y así, apuestan a la misma para brindar una experiencia personalizada a sus empleados.

Invertir en Bienestar

Desconocer o ignorar el impacto del Bienestar Financiero para los empleados puede traer consecuencias negativas para una organización. “Horas laborales destinadas a preocupaciones financieras, aumento del estrés, salud mental y física agravada, mayor ausentismo, falta de compromiso o prolongamiento de la edad de retiro, entre otros, pueden evitarse si se comienza a tomar consciencia e invertir en la salud financiera de sus colaboradores. ¿Están las empresas preparadas para ello?”, concluyó Estevarena.