La Doctora Arlyng González-Vázquez salió de su país natal cargada de sueños, tras recorrer miles de millas y enfrentar muchos retos hoy forma parte de un grupo de investigadores internacionalmente reconocido.

El descubrimiento de un nuevo biomaterial que ayudaría en la sanación de los huesos de adultos mayores con mayor rapidez es el resultado de una investigación realizada por un grupo de científicos del Royal College of Surgeons en Irlanda, que encabeza una joven científica de origen venezolano, la doctora Arlyng González-Vázquez.

EL 27 de noviembre, la revista Biomaterials (una de la más reconocidas en Europa) publicó un capítulo especial, con la firma de la doctora González-Vázquez, dedicado a este trabajo.

Además de que el descubrimiento es considerado como un gran avance científico, al ofrecer la posibilidad que los huesos de las personas de la tercera edad se recuperen de una manera tan efectiva como los de los niños, Diario Las Américas conversó con la joven investigadora, nacida en Caracas, que pese a la difícil situación de ese país, no se rindió hasta alcanzar su sueño: ser una investigadora reconocida en el mundo de la biomedicina.

Arlyng González-Vázquez proviene de una de las zonas populares de Caracas. Estudió en instituciones públicas e hizo gestiones para ingresar a la escuela de Medicina en la Universidad Central de Venezuela, siguiendo los pasos de su tío a quien admira. “No teníamos dinero para una universidad privada, así que debía estudiar en la UCV. Salí en Biología, y aunque no me entusiasmaba la idea de ser profesora comencé la carrera. Al poco tiempo me enamoré de la profesión cuando descubrí su aplicación en la medicina”.

Aunque asegura que en Venezuela esa parte no había sido desarrollada, comenzó a interesarse en el tema, y dirigió todos sus esfuerzos por aprender. “En aquel momento era como de ciencia ficción. Uno veía lo que se hacía en las películas de Hollywood. Nos contaban que en algunos países estaban diseñando tejidos en laboratorio, pero para nosotros era lejano. Cuando por fin me enteré de que en un departamento en la UCV comenzaron a hacer pruebas, enseguida busqué para especializarme en el área de biología celular”.

Al finalizar su carrera comenzó a trabajar en Medicina Tropical de la UCV. Participó como investigadora de campo, lo que le dio mucha experiencia no solo dentro de un laboratorio sino también fuera él, conociendo a poblaciones afectadas por el Mal de Chagas [una enfermedad inflamatoria e infecciosa causada por el parásito Trypanosoma cruzi, que se encuentra en las heces de los insectos, es frecuente en América del Sur, América Central y México].

Con su excelente récord académico y destacada labor en el campo profesional, solicitó una beca para realizar estudios en el extranjero, y así logró llegar a España para hacer un máster.

No fue fácil. La beca tenía condiciones como el hecho de que el dinero sería entregado tres meses después de iniciar los estudios, o como la exclusión del pasaje. Pero sus sueños iban más allá que las dificultades y con la ayuda de toda su familia tomó la decisión que cambiaría su vida. El máster duraría 20 meses, y mientras realizaba su trabajo de grado entró en contacto con un laboratorio “que trabajaba justo en el área que yo quería, que es ingeniería de tejido, y con ellos ya estaba en el campo que me interesaba”.

En este laboratorio trabajó gratis a cambio de los más intensos entrenamientos. “Me gané su confianza y realizamos un estudio en el que obtuvimos buenos resultados. Allí logré mi primera publicación internacional. Para mí una gran alegría porque normalmente las publicaciones vienen cuando estás en el doctorado y no en el máster”.

Siguiendo los consejos de su tutora buscó salir de España hacia otra parte de Europa para ampliar su experiencia. Comenzó una búsqueda que duraría 9 meses, tiempo en el que se vio obligada a estar en casas de amigos y familiares que apoyaban su idea para continuar creciendo profesionalmente, lamentablemente para ella volver a Venezuela no era su primera opción.

“Estuve nueve meses buscando trabajo y ocurrió una de esas cosas que cuando sale uno te salen todos. Cuando conseguí éste tenía tres opciones y las tres buenas. Así que estoy en Dublín, Irlanda, desde hace seis años, haciendo lo que me gusta”.

Comenta que por el proyecto que lidera ya le fue entregado en 2019 uno de los premios más importantes en su área de investigación a nivel mundial como es el New Investigator Recognition Award. Asegura que ha sido una experiencia maravillosa, porque mantiene una colaboración muy cercana con médicos cirujanos. “Ha sido un intercambio importante y de mucho aprendizaje entre lo que se hace en el laboratorio y lo que ellos quieren. Además de mi estudio con huesos, estoy trabajando en seis proyectos a la vez, liderados por otros científicos. Es muy enriquecedor”.

Al hablar de Venezuela su tono cambia. No va desde hace más de cuatro años. “La última vez que fui mi papá José Luis hizo un esfuerzo por comprar carne para hacer hamburguesa. Y de verdad uno se siente mal por cosas que afuera son tan sencillas. No es fácil estar fuera, porque cuando todo va bien quieres celebrarlo con ellos y cuando algo malo pasa también los necesitas. Con mi mamá habló casi todos los días por videollamadas, pero siempre me hacen falta sus abrazos”.

 

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