La adaptación y la transformación en estos y otros aspectos son imprescindibles para que las compañías puedan desarrollar su actividad en un contexto presente y, sobre todo, futuro.

El mundo empresarial cambia cada vez más rápido. Por ello, no está de más hacerse algunas preguntas en torno a la viabilidad en un futuro: ¿Es la compañía única y relevante en su modelo de negocio? ¿Puede adaptarse al cambio? ¿Conoce sus límites para intentar superarlos?

Ese tipo de cuestiones son necesarias de cara a analizar las posibilidades de éxito a medio y largo plazo. Desde Ibercaja Empresas, y en concreto desde su Ecosistema Más Empresa, concebido para inspirar e impulsar a empresas, emprendedores, startups y pymes, se comparten seis pilares básicos: hace unos días nos centramos en la importancia de la innovación, la sostenibilidad y la transformación cultural; esta vez, completamos el mapa de necesidades que aseguran la viabilidad de las compañías. 

Digitalización, una Apuesta Segura

“En el futuro próximo, todo lo que no sea digital, no será”. Es la afirmación de algunos expertos del sector, que ponen el foco en la importancia de los canales digitales. Incluso si nuestra empresa no se basa en el mundo online, será este el que nos asegure su difusión y desarrollo, aportando una buena parte de la cadena de valor.

Esta digitalización no se centra solo en la tecnología; también se nutre de otros aspectos como la mentalidad, las estructuras y los procesos, que se han acelerado en el contexto actual. La forma de ejecutarlos y optimizarlos se basa, en gran parte, del desarrollo digital, gracias a herramientas como la automatización, el uso de la nube, la escalabilidad, los algoritmos o la Inteligencia Artificial.

Uno de los grandes ejemplos de este desarrollo está en las entidades bancarias, que se han encontrado en este último año con la necesidad de acelerar su transformación digital para ofrecer un servicio acorde a las circunstancias. Así, el mundo offline ha dejado paso a un ecosistema de servicios financieros online más ajustado a los requisitos del cliente. La experiencia de usuario, la digitalización y la personalización son ahora más relevantes que nunca.

“La tecnología y los cambios regulatorios están entrando en el sector con cada vez más fuerza, ofreciendo propuestas sustitutivas de los servicios de los bancos”, asegura Julián Díaz-Santos, CEO de Unnax. En su visión, las entidades financieras deben encarar nuevas vías de ingresos que hagan frente a los bajos tipos de interés que presentan nuevos competidores, como las Fintech y las Big Tech.

Estos competidores, muchos de ellos de base no financiera, han ganado fuerza gracias a la directiva de servicios de pago de la Unión Europea PSD2; es decir, se nutren de los datos que los usuarios pueden ceder de forma expresa, accediendo a sus servicios y facilidades. Las apps y servicios financieros digitales han facilitado el mercado Open Banking y el desarrollo y acceso a productos financieros con rapidez y facilidad.

No obstante, este avance puede verse también como una oportunidad: el 48,3% de las entidades financieras españolas invierten hoy en día más de 100 millones de euros al año en Open Banking, una cifra superior a la invertida en Holanda (40%) o Reino Unido (33%). Además, muchas de ellas han promovido alianzas con Fintech, dando pie a sinergias muy positivas para ambos agentes, mejorando la personalización y el conocimiento del usuario.

Esta tecnología ha permitido que el usuario tenga a su disposición las apps de sus entidades bancarias, mediante las que puede realizar acciones como consultar y gestionar sus cuentas, prever el gasto o acceder a productos financieros. Como retos, se erigen la ciberseguridad y la percepción de los clientes en torno a la privacidad de sus datos.

Más allá de las finanzas, el reto de la digitalización también está presente. Poniendo en el centro de la acción a las personas, con predisposición al cambio y un aprendizaje en la gestión de recursos y nuevas oportunidades, el uso de las herramientas digitales puede ser muy beneficioso para otros sectores como el retail o los servicios. 

Emprendimiento: La Actitud como Herramienta

El emprendimiento también se puede llevar a cabo dentro de una empresa. Conocido como intraemprendimiento, es más una actitud que una cualidad. Mirar el presente y el futuro como un cúmulo de oportunidades, y no de barreras, permite definir rutas a seguir para encontrar soluciones con los medios y recursos disponibles.

Las empresas son, en definitiva, el reflejo de las personas que las conforman. Por ello, es vital que exista ese espíritu de búsqueda y ejecución, esa actitud en pos de perseguir oportunidades que se abren ante los ojos de todo aquel que sepa mirar hacia delante. Un ecosistema en torno a ese espíritu es clave para superar la soledad, uno de los escollos más duros del emprendimiento.

En esa actitud emprendedora convergen otros pilares, como el interés por lo digital, la diversidad o la sostenibilidad. El cliente ya no es local: está presente en todo el mundo. Por ello, el emprendimiento tiene más posibilidades que nunca. 

Diversidad para el crecimiento

La idea es simple: cuanto más ricas y diversas sean las personas que conforman una empresa, más posibilidades de innovación existirán en esta. Las experiencias aportan distintos prismas, y unir esos puntos de vista es vital para construir un retrato fidedigno de la realidad en la que la compañía se desarrolla.

Para dejar que esa diversidad dé sus frutos, es de suma importancia permitir que todas las personas de la organización sean escuchadas, fomentando que esté bien visto proponer nuevas ideas. Otorgar a los agentes implicados la capacidad de decisión y asegurarse de que el éxito sea plural y compartido asegurará ese avance.

Dentro de la diversidad, es necesario explorar distintos aspectos. El primero de ellos es el de la diversidad de género, que permite romper unas barreras aún presentes. Solo el 6% de la alta dirección del IBEX son mujeres, a pesar de que constituyen una mitad social preparada, formada y dispuesta a aportar una nueva perspectiva.

La diversidad generacional se presenta también como un gran reto a las empresas. Al fin y al cabo, todas deberían poder representar la sociedad en las que están presentes, y el liderazgo intergeneracional aporta una gran ventaja a la hora de hacer un retrato del contexto en el que se opera; además, es una gran forma de motivar y gestionar cualquier organización.

Por otro lado, la diversidad funcional abre la puerta a desmontar estereotipos y sesgos inconscientes que son todavía una barrera a la incorporación laboral. Las oportunidades a personas con diversidad funcional pueden abrir la puerta a un mundo nuevo de perspectivas y oportunidades.

En el ámbito cultural también existen esas barreras: un 13% de la población en España es extranjera, y la mayoría se encuentran en edad de trabajar. El gran reto es no solo desmontar estereotipos, sino promover un acceso real a puestos jerárquicos superiores en igualdad de condiciones.

Este abanico de diversidad se completa con otros tipos de aspectos, como la religión, el nivel formativo o la identidad sexual. Promover la inclusión de personas diversas es una demanda social y ética que aporta beneficios como una mejora de resultados, de creatividad, de innovación, de orientación y de productividad. Retener y atraer el talento sin estas barreras aporta a las compañías la creación de equipos mucho más proclives a avanzar hacia el futuro con paso seguro.

 

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