Mayra Roa, quien ocupó en 2007 el puesto número 1 de Babson College, anualmente ayuda a cerca de mil emprendedores a hacer sus compañías y es autora de “Arnés: Guía Práctica Para Emprender”, y “Brújula: Ruta Para Emprender”. Habla con nosotros sobre la ley aprobada el pasado 31 de diciembre sobre la materia.

¿Qué opinas del capítulo V de la Ley de Emprendimiento que se enfoca en la educación?

Mayra Roa: Avanzamos mucho, el gobierno hizo un gran trabajo, pero nos falta. Me hubiera gustado haber encontrado una mayor determinación en cuanto a la calidad de la educación y la forma en la que va a ser implementada. Debemos entender que emprender es una tarea compleja que requiere la seriedad que se le da a cualquier otra profesión. No es suficiente talleres, cursos, asesorías, metodologías y videos sueltos para educar. Se necesita una estructura, un paso a paso, para mitigar los riesgos que implica emprender en desorden. Al igual que un conjunto de herramientas para lograr el cometido.

¿La educación digital en este caso no es suficiente?

M.R.: A diferencia de los ingenieros de sistemas, quienes en mi opinión son los que más provecho le han sacado a la educación digital, ya que solo necesitan un computador para practicar, los emprendedores necesitan una educación más enriquecida. Una educación en la que hay un componente digital, a la vez que profesores o facilitadores, software que ayude a las diferentes tareas y asesorías hechas por empresarios. Muchos de estos componentes se ven presentes en la ley pero de manera independiente, sin estructura, sin orden, sin comunicarse entre ellos.

Entonces, ¿lo que le falta a la ley es consolidar sus esfuerzos de una manera organizada?

M.R.: Hay que recordar que cada vez que se hace una empresa es como si empezara un partido con unas fichas totalmente nuevas: las industrias son diferentes, los emprendedores son diferentes, los productos o servicios idealmente innovadores y los tiempos diferentes. Esto significa que no se pueden moldear unos videos estándar o MOOCs (por más que sean cortos, didácticos y entretenidos) para que todos los emprendedores sean exitosos. Recuerdo que en Babson nos decían que por cada hora de estudio debíamos trabajar en la calle por los menos tres horas. Los viernes no teníamos clases y de lunes a jueves íbamos a clase solo cuatro horas diarias. El resto del tiempo lo implementábamos en retos que nos permitían ser mejores emprendedores.

En términos de educación en emprendimiento, ¿cuál es el reto más grande a la hora de enseñar?

M.R: La razón número uno por la cual los emprendimientos están fracasando en Colombia es financiera. La mayoría de los emprendedores son grandes creativos pero un desastre con los números, rara vez reconocen la importancia de estructurar sus negocios financieramente. Esto es grave porque por más que existe un área en la ley dedicada a financiación, muchas instituciones financieras tienen pavor de darle dinero a un emprendedor.

Recuerdo que un inversionista me decía que no era lo mismo jugar al casino que jugar a la ruleta rusa, refiriéndose a la diferencia de invertir en un emprendedor con conocimiento financiero versus uno sin conocimiento. A la hora de enseñar finanzas a un emprendedor se ven dos extremos, instituciones que los quieren llenar de información como si estuvieran formando a un financista o contador y por el otro lado instituciones que son muy relajadas con el tema y no les enseñan nada. La educación de emprendimiento y las finanzas deben ir de la mano, pero las finanzas no pueden ser enseñadas de una manera tradicional, idealmente deben ser enseñadas con software, de una manera didáctica, efectiva, rápida y sencilla.

¿Qué opina de los programas de formación a docentes presentados en la ley?

M.R.: Es muy positivo que las Secretarías de Educación puedan incluir contenido de emprendimiento para formar a sus docentes. Sin embargo, deben tener cuidado al elegir qué contenido usar. Muchas veces he visto casos en que las compañías contratadas se enfocan en el qué se va a enseñar y se olvidan del cómo. En otros casos se enfocan en el cómo y se olvidan del qué. Hay que recordar que es tan importante qué se enseña como el cómo se enseña.

El equipo de las compañías contratadas para cumplir con esta misión debe ser multidisciplinario, que combine a expertos en metodologías de educación, metodologías de emprendimiento, finanzas, formas innovadoras de presentar contenido y respaldo tecnológico.

Varias personas creen que docentes que nunca han sido emprendedores no pueden enseñar emprendimiento, ¿esto es cierto?

M.R.: Falso, como les comentaba la educación de emprendimiento requiere de la unión de muchas herramientas. Si se le dice a un empresario exitoso que enseñe a emprender desde cero, paso a paso, le va a quedar muy difícil recordar exactamente qué hizo y saber con seguridad si esa estrategia puede funcionar para todas las industrias. Además, sin mencionar, que no fue formado como docente, por lo tanto, no necesariamente sabe cómo enseñar. De la misma manera, un docente entrenado para enseñar emprendimiento sin experiencia haciendo empresas, tiene limitaciones. La educación de emprendimiento debe estar compuesta de ambos perfiles, ya sea en una misma persona o dos personas diferentes que hagan equipo.

¿Qué cree que va a suceder con la educación de emprendimiento en Colombia?

M.R.: Solo el 25 % de lo que aprende un ser humano viene de educación formal, el 75 % restante viene de la familia, amigos, las redes sociales, plataformas de streaming (educación informal). Sin embargo, la mayoría de los países incluyendo a Colombia dedican el 90 % de su presupuesto a educación formal (que además no es accesible a toda la población).

Por esta razón varios países desarrollados ya están cambiando su enfoque para nivelar sus inversiones entre educación formal e informal, ya que esta última tiende a ser más masiva. En los próximos años veo a Colombia haciendo este cambio, lógicamente como lo mencionaba debe hacerse con responsabilidad, no puede ser solo Moocs, deben existir investigación, aplicaciones, tecnología, software que apoye a los emprendedores (especialmente en el área financiera) y riguroso seguimiento del efecto de esta educación; sin dejar de lado las asesorías con empresarios y docentes; todo consolidado en una misma estructura que haga que las herramientas se complementen.

 

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