Lo hemos oído muchas veces. La computación cuántica es el futuro. Los ordenadores cuánticos convertirán a los actuales en “chatarra” obsoleta. Es un cambio de paradigma. Sabemos por supuesto que cada vez son más las empresas que están invirtiendo en esta tecnología y que esperan que se convierta en “the next big thing”.

Nosotros mismos os contamos hace unos días cómo Microsoft, IBM, Google o Amazon se encuentran inmersas en una carrera para ser los primeros en triunfar ofreciendo a las empresas sus tecnologías de “computación cuántica as a service”. Tanto es así que la consultora Tractica prevé que la inversión en esta tecnología pase de los 260 millones de dólares este año a los más de 9.000 para finales de esta década.

Y desde luego ya hay empresas que están intentando averiguar si la computación cuántica tiene sentido para su negocio, con compañías como Delta Airlines intentando determinar si les va a permitir ajustar de una forma más óptima el horario de sus vuelos. Pero si bajamos del terreno de la especulación y hablamos de lo «real», cabe preguntarse qué aportar hoy en día este tipo de computación a las empresas. Dicho de otra forma…¿es algo por lo que hoy en día debería preocuparse el CIO que está leyendo estas líneas?

Computación Cuántica: Las tres fases de su impacto comercial

Resulta innegable que la computación cuántica ha avanzado a gran velocidad. Partiendo de las ecuaciones cuánticas desarrolladas a principios del siglo pasado, los investigadores del s.XXI no solo están consiguiendo aplicar esos mismos principios en una máquina que los «contenga», sino que han dado grandes pasos para construir en torno a los mismos un sistema operativo e incluso distintas capas de programación (IBM celebra desde hace cuatro años su IBM Quantum Challenge abierto a programadores de todo el mundo).

Así que desde este punto de vista y teniendo en cuenta que ya hemos visto como las principales Big Tech del mundo están tan implicadas en el nuevo paradigma, podríamos pensar que las aplicaciones prácticas que van a impactar en la mayoría de los negocios están literalmente “a la vuelta de la esquina”. ¿Pero esto es así?

Si atendemos a los datos que proporcionaba la consultora BGC hace menos de un año, los CIOs especialmente expectantes sobre las nuevas posibilidades que se presentan, tal vez deberían poner esas expectativas en pausa…durante los próximos diez años…por lo menos. En este sentido, la consultora determina tres grandes fases de desarrollo de la computación cuántica en función de su “disponibilidad y utilidad comercial”.

La primera de ellas denominada NISQ (Noisy Intermediate-Scale Quantum Devices) Era y en la que nos encontramos en la actualidad, se extenderá durante los próximos 3-5 años y estará caracterizada por el desarrollo de computadoras cuánticas cada vez más capaces de realizar operaciones útiles pero a la vez, aquejadas de altas tasas de error que limitarán su funcionalidad. Si se tiene en cuenta que la tasa de error de la computación digital es de menos de 1 por cada 10 24 operaciones, este va a ser el gran desafío que los expertos consideran que la computación cuántica se va a enfrentar en los próximos años.

La segunda fase “Broad Quantum Advantage” se extenderá tras la primera, durante los siguientes 10-20 años y es en la que se espera que s computadoras cuánticas logren un rendimiento superior en tareas de genuina importancia industrial. Será aquí cuando las compañías realmente y para determinar procesos críticos puedan acceder a mejoras determinantes en áreas como velocidad, coste y calidad sobre lo que actualmente les ofrecen las máquinas binarias.

La última de las fases, denominada Full-Scale Fault Tolerance aún se perfila muy difuminada en el horizonte pero implicará que la computación cuántica ha superado definitivamente a la computación digital. Requerirá que los desarrolladores de estas nuevas computadoras sean capaces solucionar problemas relacionados con la escalabilidad y la estabilidad de estas máquinas.. Pero una vez que lo consigan el impacto en todos los sectores será enorme.

Aún así…¿debería considerar la Computación Cuántica en un futuro cercano?

En su estado de desarrollo actual, esta fase NISQ en la que nos encontramos, hay que tener en cuenta que las aplicaciones más inmediatas para esta tecnología solo las van a encontrar las compañías que necesiten trabajar con enormes volúmenes de datos.

Y como apuntamos antes, algunas aerolíneas y algunos bancos están desarrollando experimentos interesantes para entender de qué forma el qbit mejora sus operaciones comerciales. Algunas farmacéuticas también están empezando a mostrar interés en que ciertas investigaciones en un futuro se apoyen en las posibilidades «combinatorias» que aporta esta tecnología a la hora de desarrollar nuevas moléculas y en el marco de la actual crisis sanitaria, estos esfuerzos se han intensificado.

Pero más allá de un puñado de ensayos en «laboratorio» y casos de uso muy concretos, insistimos: el camino que nos llevará al nuevo paradigma cuántico es aún muy largo y pasará al menos una década para que plantearnos si invertir o no en esta tecnología nos tenga que quitar el sueño.