La inversión en bitcoin dejó el año pasado suculentos beneficios a los que decidieron apostar por la popular moneda digital en un momento en el que su precio estaba bajo. Los inversores que vendieron este tipo de token o lo canjearon por otros activos en el 2020, periodo en el que llegó a revalorizarse más de un 300%, ahora deben pasar cuentas con el fisco en la declaración de la renta. También ocurre lo mismo si se ha invertido en otros criptoactivos, como ethereum, ripple o dogecoin.

En España no existe aún una regulación tributaria específica para las criptomonedas. Sin embargo, la Agencia Tributaria puede sancionar en determinados supuestos a los contribuyentes que decidan no declarar este tipo de productos de inversión. “La mayoría cree que sólo tributan cuando se pasan a euros e ingresan en la cuenta corriente, pero eso no es así”, advierte Carmen Jover, profesora de Finanzas, Contabilidad y Control de la Universitat Pompeu Fabra (UPF).

Las ganancias derivadas de las criptomonedas deben figurar en la base imponible del ahorro

Jover recuerda que la Dirección General de Tributos ha determinado que las monedas virtuales no son de curso legal, pese a que se aceptan por personas o entidades como medio de intercambio y pueden ser transferidas, almacenadas y negociadas electrónicamente. La experta advierte que el intercambio de una moneda virtual por otra moneda diferente “constituye una permuta” que provoca una variación patrimonial, ya sea una ganancia o una pérdida, que deberá figurar en la base imponible del ahorro.

La pérdida o ganancia que genere esa transacción es lo que hay que declarar. Para realizar el cálculo deberá tenerse en cuenta el valor de transmisión, -el precio de la criptomoneda que se vende o intercambia o el precio de la moneda que se recibe-, así como el valor de compra de la criptomoneda más los gastos de la operación. Por el contrario, si no se realiza ningún movimiento con las monedas virtuales adquiridas, no hay que tributarlas. 

La venta o intercambio de criptoactivos se tienen que incluir en la casilla 389 de la declaración de la renta, en concreto, en el apartado “otras ganancias patrimoniales a integrar en la base imponible del ahorro”. Desde la plataforma de asesoramiento fiscal TaxScouts recomiendan disponer de un listado de las operaciones realizadas para saber con exactitud el importe a declarar.

¿Cuánto se paga de IRPF por los rendimientos de las criptomonedas?

Las ganancias patrimoniales tributan por tramos, es decir, por los primeros 6.000 euros ganados se pagaría un 19% de IRPF. A partir de esta cantidad y hasta 50.000 euros, se aplicaría un tipo del 21%, y a partir de los 50.000 euros ganados, un 23%. Por ejemplo, si se obtuvieron 10.000 euros invirtiendo en bitcoin durante el año pasado, debería abonarse 1.980 euros de IRPF (un 19% sobre 6.000 euros y un 21% aplicable al resto). En el 2021 habrá un último tramo superior, a partir de 200.000 euros de ganancias, que tributará un 26%.

Cómo se declaran las pérdidas a Hacienda

Los expertos explican que las pérdidas patrimoniales derivadas de las operaciones con criptomonedas pueden compensarse en la declaración de la renta con las ganancias obtenidas con otras transmisiones. En el caso de no haber conseguido ningún tipo de rendimiento ni dividendos, es posible compensar la pérdida derivada de la inversión realizada en monedas digitales durante los cuatro siguientes ejercicios fiscales. 

Jover aclara que estas pérdidas pueden compensarse “sin límite” con rendimientos de otros activos del apartado “ganancias y pérdidas patrimoniales de la base imponible del ahorro”, como por ejemplo ganancias y pérdidas derivadas de inmuebles, acciones y participaciones de fondos de inversión. En cambio, solo se pueden compensar con rendimientos del capital mobiliario hasta un límite del 25% de este tipo de ganancias, apartado en el que se incluyen los dividendos, los intereses de las cuentas bancarias, el cobro de un plan de jubilación o de una renta vitalicia.

¿Qué ocurre si el valor de las criptomonedas suma más de 50.000 euros?

Entre los asesores financieros existe cierta falta de consenso sobre si hay que declarar a través del modelo 720  las criptomonedas cuando el valor de estos activos supere los 50.000 euros. En este modelo deben constar acciones, valores, cuentas corrientes e inmuebles que los contribuyentes tienen en el exterior. Pero Jover sostiene que “las criptomonedas no están clasificadas en ninguno de estos tres conceptos, por lo tanto no deben declararse”, si bien el Proyecto de Ley de Medidas de Prevención y Lucha Contra el Fraude Fiscal, en trámite parlamentario, las podría incluir de cara a la declaración del próximo año. 

No obstante, la experta admite que la administración tributaria no ha emitido una consulta clara sobre la cuestión. Por este motivo desde TaxScouts recomiendan presentar el modelo 720 en este supuesto, ya que las sanciones por no hacerlo son elevadas. El plazo de presentación finaliza el 31 de marzo de este año. 

Por otro lado, los contribuyentes que estén obligados a pagar el impuesto del patrimonio deberán hacer constar el valor que tenían las criptomonedas al cierre del 2020 en el momento de la declaración del impuesto y pagar según el tipo aplicable en cada caso. Este tributo tiene un mínimo exento de 700.000 euros -cuantía que varía en función de la comunidad autónoma-, por lo que no hay que presentarlo si se posee un patrimonio inferior.

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