Gracias al avance en el big data y las tecnologías de reconocimiento facial, iris y de huellas dactilares, los sistemas de reconocimiento y rastreo biométricos son cada vez más avanzados. Por otro lado, el machine learning y la inteligencia artificial aportan nuevas dimensiones a la seguridad, siendo capaces de reconocer intentos de falsificación basados en sistemas cada vez más refinados y específicos.