Dentro de la población más vulnerable a tener consecuencias fatales a causa del COVID-19 están los pacientes diabéticos. Sin embargo, hay otros acechos colaterales que amenazan con empeorar su enfermedad, como el encierro sin ejercicios, la ansiedad incontrolada de comer y una temporada como la navideña en la que el alcohol, las grasas, los dulces y muchos otros excesos fungen como un arma letal para estas personas.

El tema es más complicado de los que cualquier persona puede imaginar, es la razón por la que hemos entrevistado al respecto a la doctora Danae Pérez Balbuena, especialista en Diabetología y Nutrición.

¿No controlar los deseos de comer es parte de la diabetes o es una coincidencia entre los que la padecen?

Es importante reconocer que el aumento de la sensación de hambre también puede ser causado por malos hábitos de alimentación, afecciones psiquiátricas o estados de ansiedad.

Pero en el paciente diabético se presenta lo que se conoce como polifagia que se describe como un aumento patológico de sensación de hambre y apetito, ya que gracias al descontrol metabólico que puede presentar esa persona diabética hay una disminución de la utilización de los hidratos de carbono o nutrientes por parte de la célula, debido a que se encuentran resistentes a la insulina la cual es la encargada de permitir la entrada de ese nutriente a la célula el cual será utilizado como energía para el organismo; por eso sienten mucha hambre y ganas de comer ya que el organismo interpreta que no tiene energía y debe alimentarse para conseguir esa energía que le falta.

¿Grasa, alcohol, dulces y muchos excesos cómo manejarlos en estos tiempos cuando tienes esta enfermedad?

Lo correcto es hablar de una buena educación en diabetes para cada paciente. Es muy importante que el paciente se eduque y sepa adaptar la patología a su estilo de vida. A pesar de que las festividades navideñas están repletas de tentaciones que quizás hagan que el paciente altere su estilo de vida saludable, debe existir una educación orientada a que el paciente sepa qué alimento elegir, qué cantidad de alcohol tomar, cómo debe alimentarse.

Aprender a alimentarse midiendo las porciones de cada grupo de alimentos (proteínas, carbohidratos y lípidos) le permitirá al paciente comer sin miedo alguno y siempre tomando en consideración que no debe olvidar su medicación y su monitoreo continuo de glucosa.

No olvidar que el alcohol contiene calorías vacías que solo favorecen a aumento de tejido graso en el cuerpo y su ingesta en exceso puede provocar complicaciones graves en el paciente diabético.

“Yo llevo mi dieta” cuando no es cierto ¿qué se hace en estos casos?

La recomendación puntual es siempre llevar un plan nutricional adecuado y adaptado a cada paciente de manera personalizada.

Al momento de romper la orientación nutricional ofrecida por el personal de salud capacitado, lo correcto es reestructurar ese plan nutricional, investigar por qué no pudo llevarse a cabo de la manera correcta para poder adaptarlo nuevamente al estilo de vida de cada paciente.

¿Qué deberían recordar los diabéticos y prediabéticos en estos días en los que también está vigente la pandemia?

Los pacientes diabéticos siempre deben recordar utilizar su medicación diaria, monitoreo estricto de su glucosa, ejercitarse si su condición lo permite y estar alertas ante cualquier sintomatología de descompensación para que pueda asistir al centro de salud de una manera oportuna.

Mientras que los prediabéticos nunca deben olvidar que su condición no les permite realizar trasgresión alimentaria y abandono de una actividad física rutinaria; de esa forma evitarían la progresión a una diabetes.

¿Qué papel ejercen los seres queridos cercanos?

El apoyo familiar es de suma importancia, al momento del diagnóstico de diabetes la responsabilidad del buen control metabólico cae sobre los hombros del paciente y los familiares que le rodean. Los familiares deben entender que la persona que padece de diabetes se ve muy afectado Psicológicamente porque es una patología donde se debe hacer un reajuste del estilo de vida de una manera drástica y además el paciente se ve sometido a una constante medicación y monitoreo estricto de su glucosa, lo cual causa un estado de stress y ansiedad. El familiar debe servir de guía, educador y de apoyo para que la condición de diabetes sea más llevadera en el diario vivir.

¿Ha observado algún cambio en sus pacientes durante la pandemia o estas navidades que llame su atención?

Si, en mi consulta diaria he notado mucho descontrol metabólico, abandono de tratamientos médicos, aumento de peso de una forma exagerada y además muchas crisis de ansiedad por parte de los pacientes y los familiares que les acompañan. Todos estos cuadros lo relacionan al sedentarismo que han llevado durante la cuarentena, los problemas económicos que les afectan y los procesos patológicos que han presentado sus familiares por el COVID-19

Diabetes y niñez

Enero es un mes en el que se acostumbra regalar dulces ¿cómo cuidar de la tentación a la población infantil diabética? ¿De qué manera impacta esta patología a los niños?

La población infantil que padece diabetes se ve muy afectada emocionalmente porque muchas veces el niño no es capaz de comprender que su estilo de vida debe ser distinto al de los otros niños que les rodean ya que el niño con diabetes debe someterse a una medicación diaria con su insulina o antidiabético oral, además de una restricción en las porciones de alimentos. Se recomienda educar al niño para que aprenda a comer porciones específicas de dulces, así evitamos inhibir su deseo de vivir su infancia además de enseñarles a que nunca deben olvidar su medicación. Todo esto siempre ante la vigilancia y orientación del tutor. No evitemos que el niño disfrute de su infancia sino que ayudemos a que se eduque a vivir con diabetes.

Sabores dulces sin azúcar, ¿realmente funcionan para ellos y hasta qué punto?

Lo adecuado es consumir productos que contengan un poco de endulzante natural, para lograr obtener la cantidad correcta de dulzura que se espera en alimentos y bebidas y evitando calorías adicionales y un aumento de los niveles de glucosa en sangre. El tutor debe velar porque las etiquetas del producto que el niño vaya a consumir no contengan azúcar añadida y que la azúcar sea natural.

 

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