Las mujeres cada día ganan más terreno en el mundo del emprendimiento. Y ya hay varios casos que demuestran su potencial y el efecto positivo que tienen en la economía.

Por ejemplo, aquellas que han llevado a sus negocios en etapa inicial a facturar más de US$1 millón, uno de los hitos que siempre busca cumplir un emprendedor, pues demuestra que su idea de negocio va por buen camino.

Pero, ¿cuál fue su secreto y cómo esperan seguir creciendo? Estas cuatro historias lo responderán.

El secreto es la confianza

Natalia Amaya, como muchas mujeres, muestra confianza y sabe lo que hace. Tiene 31 años, es administradora de empresas de la Universidad de Los Andes y tiene un amplio recorrido en el mundo de los recursos humanos, el marketing y la tecnología.

Trabajó en empresas como Airbus en Francia y participó en el primer equipo del comercio electrónico de Linio, donde aprendió sus habilidades en tecnología, marketing digital y hasta de emprendedora.

Ella es una de las cofundadoras de InstaFit, una plataforma que mediante microentrenamientos y asesorías nutricionales busca ayudar a las personas a mantenerse en forma desde su hogar. Funciona con un modelo de suscripción y actualmente está habilitada en más de 37 países, con más de 100.000 usuarios.

Cuenta Amaya que conformaron la empresa en forma totalmente atípica. InstaFit nació 100% remota y desde el principio la plantearon como una empresa internacional, por lo que sus dos primeros mercados fueron México y Colombia.

Cuando comenzaron a operar en 2013, InstaFit era un programa web de diez semanas en las cuales los usuarios por una tarifa fija podían encontrar ejercicios que les ayudaran a tener una vida sana y equilibrada. Tuvieron éxito, pero se dieron cuenta de que al crear el hábito en sus usuarios tenían que conservarlo. Eso los llevó a agregar rutinas nuevas, más servicios y a experimentar en modelo de suscripción, por entonces desconocido.

Esto les permitió dos cosas: a los cuatro años de operación facturar su primer US$1 millón. “Los emprendedores siempre pensamos que levantar capital es muy importante. A nosotros nos pasó que cuando recibimos los primeros US$500.000 en inversiones se nos esfumaron. Ahí empezamos a considerar que lograr esa inyección no es tan significativo como crecer, crear valor y vender realmente tu producto. En este momento puedo decir que llevamos cuatro años sin levantar capital”, afirma.

Desde 2016, la empresa factura por encima de $3.000 millones y para ella el secreto está en hablar con los clientes, aterrizar cada una de las decisiones que se vayan a tomar y, sobre todo, tener confianza en su liderazgo. “Al principio no creía en mis decisiones, sentía que debía quedarme callada si alguien más no opinaba o no ponía el tema sobre la mesa. Pero poco a poco fui tomando esa confianza que me ha permitido liderar un gran equipo y llevar a la empresa más allá de lo que habíamos soñado”, comenta Amaya.

Natalia Amaya asegura que InstaFit nació para ayudar a los ciudadanos del mundo a tener una vida saludable.

Todo bajo control

En 2015, Aura María Sarmiento tomó una importante decisión: seguir sus sueños. No quería pasar el resto de su vida en una sola empresa y envejecer dedicada a una sola actividad.

Pero desconocía lo que le apasionaba y no tenía claro qué camino seguir. Pero con el apoyo de un coach reconoció sus talentos y, tras revisar las oportunidades, se dió cuenta de que lo suyo era emprender en el sector de los alimentos.

Comenzó con una franquicia de Pandebono Valluno, donde además lideró al equipo de franquiciados y apoyó la estrategia de expansión de la marca. Esta gran escuela le abrió el camino a SOF Colombia (Sociedad Operadora de Franquicias Colombiana).

Este operador de franquicias multimarca y multiformato invierte y ayuda a impulsar marcas del sector gastronómico muy recordadas por los colombianos. También implementan el modelo de cocinas ocultas y de kitchen as a service. “Hacia 2018 no había una empresa colombiana que operara profesionalmente franquicias de alimentos, o marcas que quisieran crecer en Colombia de forma sana y profesional. Para ese entonces, Luis Felipe Giraldo tenía la intención de montarla, nos contactamos y ahí empezó todo”, dijo.

La operación de SOF Colombia ha resultado bastante atractiva en el sector. De hecho, a 2019 contaban con más de 30 unidades de negocio entre cocinas ocultas, restaurantes de mesa y kitchen as a service. Y cerraron el año con una facturación de $3.000 millones.

Para llegar a esto, Sarmiento asegura que, además del trabajo en equipo, también jugó un importante papel tener un control real y exacto de los gastos, así como no desviar sus ingresos a cosas innecesarias.

Esto lo logró gracias a su experiencia como mamá de dos niños, uno de ellos en camino. “Siempre trato de tener bajo control todos los aspectos. Y aunque no siempre hay un balance perfecto, el éxito está en no dejar que nada se salga de control, por eso desarrollar la habilidad para detectar cuándo algo no está saliendo bien en tu vida profesional o familiar es clave, si queremos llevar al éxito nuestra empresa”, resalta.

En la pandemia, SOF Colombia ha crecido de manera exponencial, a tal punto que en solo un par de meses han alcanzado los números que esperaban en cinco años y las proyecciones para 2021 son bastante prometedoras.

En 2021 SOF Colombia espera cerrar con 150 cocinas ocultas, 30 marcas en el modelo kitchen as a service y 5 restaurantes de mesa. Aura Sarmiento.

Sensibilidad a flor de piel

Laura Romero encontró en un kayak la inspiración para crear una empresa. Ella es abogada y una apasionada por los viajes. Cursando el segundo semestre de su carrera, junto con un grupo de 20 jóvenes se fueron a remar por el río Magdalena durante unos 40 días.

Esta experiencia marcó su vida, pues a raíz de esta decidieron, junto con varios amigos, permitir que otros viajaran de una manera diferente y extrema por Colombia. “Éramos ocho y todos concordamos en que hacer algo con kayaks en el país sería increíble. Nos endeudamos, trajimos varios de Estados Unidos, pero nos dimos un golpe muy duro, pues no vendíamos dada”, dijo.

Era una situación de ires y venires. Como muchos emprendedores estos jóvenes no tenían el tiempo para dedicarse 100% a su proyecto y dejar su trabajo seguro. Sin embargo, Romero nunca dejó morir la idea y se lanzó a convertirse en la primera empleada de Awake.

Esta plataforma digital de viajes conecta a turistas con guías de comunidades locales y además busca promover el turismo de naturaleza, proteger la biodiversidad y ofrecer nuevas experiencias en el país.

Pero para llegar a esto dieron un giro de 180 grados. Como ella menciona, aun cuando se dedicaron 100% a la compañía, las cifras de ventas eran muy pequeñas y necesitaban hacer algo para llevar adelante ese negocio. El mundo digital los salvó.

Con $5 millones en el bolsillo crearon una página web, aprendieron a hacer marketing digital y el negocio se disparó. Cada año crecían entre 100% y 150%, y su mensaje de conservación de la naturaleza y de conocer la Colombia desconocida estaba llegando a sus clientes. “Awake era mi prioridad. Pese a que vivimos momentos difíciles, de frustraciones y euforias, me obsesioné con sacarlo adelante y hoy siento que valió la pena todo”, dice.

Su mejor año llegó en 2019. Cerraron una importante ronda de inversión que les ha permitido mantenerse en pie durante la crisis sanitaria, más de 60 destinos y 300 anfitriones en toda Colombia. Además, facturaron $3.800 millones.

Romero afirma que la constancia y el aprendizaje continuo han sido factores claves en el crecimiento de Awake, que hoy espera retomar su normalidad y seguir brindando sus servicios en el país.

“Las mujeres tenemos la capacidad de ser muy esquemáticas y ordenadas, lo que sin duda aporta mucho al crecimiento de empresas. Pero sin duda creo que uno de los mayores aportes del género femenino es la empatía y esa sensibilidad que nos permite comprender muchas cosas y que, aplicándolas a temas estratégicos, salen grandes cosas”, dijo.

En 2017 Awake fue acelerado por Booking, tras participar en una convocatoria para empresas que generaran un impacto positivo en los destinos. Laura Romero.

Tecnología, infaltable

Juana Barco jamás pensó que iba a trabajar en su propia empresa, y menos en una que juntara contabilidad y tecnología.

Ella es abogada y, aunque amaba su profesión, sentía que no encajaba en este oficio. “Cuando uno inicia la carrera como abogado uno lo hace a través de un bufete. Y así lo hice, la cuestión era que no hacía match con el sector. Me encantan los jeans rotos, tengo un montón de tatuajes y eso era gravísimo”, recuerda.

Para ese momento, Diego Peñuela, ingeniero y emprendedor serial convocó a Barco con una idea muy puntual: crear un back office integral para emprendedores. Ella siguió la idea y comenzaron los primeros pinitos de Backstartup.

Barco asegura que iniciaron haciendo una gestión contable y de nómina para las startups. Pero su operación era todo lo contrario a lo que se podía esperar: funcionaban como una consultora y hacían los registros manualmente o en un Excel.

Esto les abrió las puertas a cambiar su modelo de negocio, implementar tecnología y ampliar su público objetivo. Así, crearon un sistema contable 100% en línea para las pequeñas y medianas empresas.

Y los cambios se notaron. Los clientes crecieron a dos años de iniciar operaciones en Colombia, lo hicieron en México y en 2019 crecieron 300%, y lograron el hito de US$1 millón.

“Facturar y levantar tu primer millón de dólares es algo que todo emprendedor espera. Pero a mí me ha parecido muy miedoso y te hace ver que la responsabilidad es mayor porque tienes que seguir creciendo, sostener a más de 94 empleados, todo con liderazgo”, precisa.

Barco considera que el liderazgo no es un tema de género y que cada persona desarrolla su propia forma de hacerlo. Desde que inició su camino como CEO de Backstartup, ha tenido que formarse y tomar confianza en sí misma.

Para ella, las mujeres, al igual que los emprendedores, tienen que creer en sus capacidades y en lo que son capaces de hacer. También considera necesario salir de la zona de confort, apostar, pensar en internacionalizar la empresa, sin dejar de lado la tecnología como un gran aliado.

Escuchar a sus clientes ha sido clave para que Backstartup adapte su modelo al momento de crisis que está viviendo el mundo. Juana Barco.