En medio de la pandemia, Nubank ve oportunidades en el mercado financiero local y despliega una ambiciosa operación. Invertirá $500.000 millones en los próximos 5 a 7 años y creará un centro de ingeniería, diseño y datos para desarrollar la nueva generación de servicios financieros.

Sin oficinas físicas, filas ni trámites, pero con novedosas opciones financieras y un servicio al cliente atendido por personas y no por una máquina con opciones interminables; así acaba de llegar a Colombia el mayor banco digital del mundo fuera de Asia: Nubank.

El nombre le dice poco a la mayoría de colombianos, pero lo reconocen quienes tienen que ver con el mundo de las tecnofinanzas. En Brasil, donde nació hace siete años, millones lo identifican como un banco digital creado por el colombiano David Vélez. Este lideró una revolución contra la burocracia y “la letra pequeña” en un sistema que por años limitó el acceso a los productos financieros.

Colombia es la nueva parada para Nu, el nombre con el que se conocerá en el país. Esta palabra portuguesa significa desnudo; un concepto que refuerza su modelo sin ataduras que lo ha llevado al éxito.

Solo en Brasil y en México, donde opera desde el año pasado, ya tienen más de 30 millones de clientes con una amplia oferta de servicios financieros. Entre ellos la “primera tarjeta de crédito viral del mundo”, como conocen a su plástico morado, hoy muy popular por “recomendación espontánea” de los clientes.

El modelo de negocio se basa en la sencillez. David Vélez, el colombiano fundador de Nubank, le dijo a Dinero que transmiten al consumidor final las eficiencias y ahorros en los gastos que logran al operar.

Esto permite que las comisiones que servirían para pagar instalaciones costosas “que cada vez el cliente quiere usar menos”, y los altos presupuestos de mercadeo que dejan de pagar, “se traduzcan en la eficiencia de un producto que se vende solo” dice Vélez.

Esto permite que las tarjetas de crédito, el primer producto con el que llegan a Colombia, “no tengan cuota de manejo ni cobros adicionales”. Obtienen sus ganancias del porcentaje que pagan los comercios por transacción.

En Colombia ofrecerán en primera instancia la tarjeta de crédito. Pero avanzan en los trámites para obtener la aprobación de otros servicios financieros.

También es innovador el sistema de acceso a los servicios de Nu. Abrieron una lista de espera en su portal web para que los usuarios se registren para obtener la tarjeta de crédito morada, de la franquicia Mastercard. El usuario solo necesita un teléfono inteligente: con este comienza el trámite al bajar una aplicación que debe llenar, a la cual adjunta una selfie. Ese trámite toma unos tres minutos y la aprobación de uno a dos días. A partir de ahí puede hacer todo desde el celular.

Llegada a casa

Desde que se instaló en 2013 en la Calle California de la capital paulista y realizó la primera transacción con una tarjeta Nubank, en abril de 2014, la compañía brasileña no para de crecer. En Colombia aterriza sin sedes físicas para los usuarios y con procesos 100% digitales, en un momento en que el mercado local se renueva con las solicitudes de nuevos jugadores.

En efecto, JPMorgan ha solicitado a la Superintendencia Financiera una licencia comercial para operar en el país; BTG Pactual tiene un permiso en trámite; y Lulo Bank, con una autorización ya aprobada, apuestan por Colombia pese a la incertidumbre actual.

Otras cuatro compañías de financiamiento han solicitado permisos de operación: Mercado Pago, Scotiabank Enel, Banco Santander y Ualá. Y dos compañías de crowdfunding tramitan licencias: Finnova y Aruma. Y además el banco suizo UBS firmó un acuerdo con Inverlink, banco de inversión en Colombia. Esto muestra que en medio de la adversidad hay oportunidad para crecer.

Nubank, que además de Sao Paulo tiene oficinas en Ciudad de México, Buenos Aires y Berlín, se suma ahora a la carrera. Desde hace un año trabaja con un equipo en Bogotá liderado por Catalina Breton, gerente general de Nu Colombia. “Queremos mostrarles a los colombianos que mediante tecnología y servicio pueden tener productos financieros más sencillos, justos, humanos y transparentes”, le dijo Breton a Dinero.

Vélez le contó a Dinero que tienen planes muy ambiciosos en el país. Prevén invertir unos $500.000 millones en un período de 5 a 7 años. Planean capitalizar el talento local para las operaciones propias del servicio financiero. Aprovechando la iniciativa del Gobierno nacional de formar 100.000 programadores hasta 2022, y de la calidad del talento local, buscan apostar por los jóvenes en su estrategia de contratación.

El banco no tiene sucursales para atender al público. Y sus empleados, muchos de ellos mujeres, tienen gran libertad en el trabajo para innovar.

Según Vélez, planean crear en Colombia un centro de ingeniería, diseño y datos para desarrollar la “nueva generación” de servicios financieros. Sin duda se trata de una gran medida para la inversión, el empleo y el servicio financiero, cuya aceleración digital ha impulsado la pandemia.

“Hay una gran oportunidad en Colombia para Nubank. Este es un país con un mercado financiero muy grande pero muy concentrado ya que cinco bancos tienen 80% del mercado, una cifra parecida a la de otros países de Latinoamérica. Siempre hemos visto que, como en cualquier industria con poca competencia, a los consumidores les hace falta acceso a los servicios financieros, la experiencia es peor de lo ideal y los costos terminan más altos”, dice Vélez.

¿Por qué arrancar con una tarjeta de crédito? Básicamente porque allí existe “un mayor dolor en los mercados” porque hay bajo acceso y muchos de los productos en esta categoría tienen altas comisiones y cobros. Eso hace difícil para el consumidor entender qué está obteniendo.

Vélez opina que ven el crédito “como una oportunidad, porque es difícil hacerlo. Cualquier persona puede ofrecerlo, pero lo difícil es que la gente pague. Mucha de la evolución que ha habido en las fintech en los últimos años en Colombia ha sido en cuentas de ahorros, que la verdad es importante y creo que llegaremos allá, pero pensamos que en la parte de crédito hay un valor que podemos tratar de resolver desde el principio”, apunta.

Por eso Nu apunta en Colombia a un público objetivo de entre 18 y 35 años, aunque en Brasil tienen clientes “hasta de 90 años”. En la pandemia, Nubank recibió cerca de 700.000 clientes de más de 65 años.

Un año atípico

Desde su fundación, Nubank ha levantado más de US$1.000 millones mediante rondas lideradas por inversionistas en tecnología, como TCV, Sequoia Capital, Kaszek Ventures, Tiger Global Management, QED, Founders Fund, DST Global, Redpoint Ventures, Ribbit Capital, Dragoneer Investment Group, Thrive Capital o Tencent.

Este ritmo no ha frenado durante la pandemia. Vélez la califica como un desafío y una oportunidad de probar la confianza de los clientes. Con ellos construyeron un lazo durante la crisis al crear un fondo para desarrollar programas de telemedicina e incluso de apoyo psicológico.

Como empresa digital, muchas veces les dijeron que los clientes nunca confiarían su dinero a un banco sin sucursales. Que en especial en las crisis querrían ir a ver la oficina y hablar con la persona encargada.

Pero ha pasado lo contrario. “Hemos recibido una avalancha de depósitos en los últimos seis meses, varios miles de millones de dólares en depósitos de clientes que vienen de los grandes bancos que tienen sucursales a Nubank. Nuestro nivel de depósitos en Brasil ha subido 35% desde el inicio de la pandemia y nos hemos capitalizado mucho”, afirmó.

En agosto, Nubank obtuvo una nueva inversión de US$300 millones, recursos que contribuyeron a expandirse en Colombia, así como a consolidarse en México y a financiar adquisiciones como la compra de una empresa de tecnología en Carolina del Norte.

También en septiembre Advent International llegó a un acuerdo para vender a Nubank su participación en Easynvest, considerada la mayor plataforma de inversión digital en Brasil, con 1,5 millones de clientes.

Nada mal para un colombiano casi desconocido en su país natal, que construyó una carrera sólida y reconocida en Brasil. Allá lo admiran en el sector empresarial y ha hecho parte de especiales televisivos en la Rede Globo, revistas y foros, que conduce con un portugués fluido, aunque su acento de hispanohablante lo delate algunas veces.

Vélez, de 38 años, dice que siempre se ha considerado colombiano a pesar de que lleva tanto tiempo fuera, porque sus raíces y su identificación con el país son “muy fuertes”. “Por diferentes razones de la vida llegué a Brasil y llevó aquí diez años. Tuve la oportunidad de emprendimiento en este país y aquí empecé, pero para mí es un orgullo impresionante estar en Colombia”, dice. Por eso, siente la llegada de Nu al país como el cierre de un ciclo y el comienzo de uno nuevo. Por un lado, regresa a las raíces, y por el otro, emprende en una industria de gran impacto, como la financiera.

La historia de David Vélez refleja la de miles de colombianos que emigraron en los años ochenta y noventa para construir una nueva vida lejos de sus raíces. Dejó Colombia a los 8 años para mudarse con su familia a Costa Rica, en donde vivió hasta alcanzar la mayoría de edad.

Luego estudió ingeniería en la universidad de Stanford, en Estados Unidos. Continuó su carrera en Nueva York, y allí trabajó para los poderosos bancos de inversión Morgan Stanley y General Atlantic.

Este último le permitió reencontrarse con sus raíces latinas, cuando le encargaron abrir una oficina en Sao Paulo. Y después llamó la atención de Sequoia Capital, uno de los fondos de capital de riesgo más exitosos en el mundo, que lo contrató en 2011 y lo conectó con el mundo del emprendimiento.

Con la filosofía de vida de “tratar a las personas como seres humanos y no como números”, Vélez vuelve al país para demostrar que sí puede ser profeta en su tierra. Su periplo lo llevaría en 2013 a fundar Nubank en Sao Paulo, junto con dos socios brasileños, después de sentir frustración con los bancos por la dificultad de abrir una cuenta como extranjero.

Con un capital semilla de US$2 millones comenzó en 2013 esta start-up de servicios financieros, que pasó de una valoración de US$4.000 millones en 2019 a una de US$10.000 millones en 2020.

De ese modo se consolidó como el unicornio más valioso de Latinoamérica, según reseñó CB Insights en su informe The Global Unicorn Club.

Este unicornio conserva su esencia de start-up y ha edificado una cultura robusta que atrae a los profesionales jóvenes. Ese modelo hizo que la revista Fast Company nombrara a Nubank la compañía más innovadora de Latinoamérica en 2019 y la 36 en el mundo, entre 50 clasificadas.

Entre los principios del banco digital destaca la búsqueda inteligente de la eficiencia y la innovación tecnológica, el tiempo para resolver problemas interesantes, la libertad para hablar, aprender e intercambiar experiencias, el espacio para cometer errores y aprender de ellos, o la oportunidad a sus ingenieros de crear y ver crecer un producto.

Uno de los mayores valores de Nubank es la diversidad en su planta.

Uno de los mayores valores es la diversidad en la planta, dado que 45% son mujeres, varias de ellas en cargos directivos, y 35% personas de la comunidad Lgbtiq.

Una de las mayores satisfacciones en este año atípico fue haber reducido a cero su huella de carbono. “Con Nubank desde el principio hemos querido crear una empresa muy diferente a la tradicional, más allá de bancos o no, que lidere en dimensiones que las compañías tradicionales nunca han priorizado. Parte de ello es tener un equipo diverso desde el principio”, destaca Vélez, antes de emprender un viaje que lo devolverá a sus orígenes, Colombia. Un país del cual salió hace muchos años y que ahora recibe a su hijo ilustre para contar una nueva historia.