Los tokens no fungibles (NFT) son el nuevo activo criptográfico de moda. Con la venta de obras de artes, tarjetas coleccionables, memes e incluso tierras virtuales por miles de dólares, el mercado de los NFT se ha consolidado como uno de los más prolíficos y movidos del ecosistema de criptomonedas.

Para finales del mes de febrero del 2021 se han comercializado activos NFT por un valor mayor a 200 millones de dólares, según Dapp Radar. Asimismo, personalidades como Jack Dorsey y Mark Cuban han decidido darle una oportunidad a la nueva economía que se está formando con los tokens no fungibles.

A pesar de la reciente popularidad que goza dicho mercado, los NFT aún son una herramienta financiera en fase experimental, y son muchos los casos de uso que poseen estos activos que quedan eclipsados por otras ofertas más llamativas. Por ejemplo, los nombres de dominio registrados en blockchain —también conocidos como DNS— son uno de los NFT con mayor utilidad en el ecosistema, pero no se habla tanto de ellos como de los “rare pepes” o los cryptokitties.

Con iniciativas como Ethereum Name Service (ENS), RSK Name Service (RNS) y Unstoppable Domain, se está conformando una oferta cada vez más variada de dominios que pueden ser comercializados como tokens no fungibles.

En este artículo exploraremos las propiedades de estos sistemas que hacen vida en el ecosistema blockchain, así como en las características que los convierten en un legítimo NFT.

¿Qué son los nombres de dominio (DNS)?

Concebido en la década de los 80, la idea del sistema de nombre de dominio irrumpió en la Internet para facilitar la navegación entre portales. Paul Mockapetris, el creador de los DNS, desarrolló un método capaz de asignar un nombre para las direcciones IP que rigen la web.

De esta manera, se evitaba tener que escribir una serie de números aleatorios (IP) para acceder a un portal (tal como “120.58.310.193), sino que con escribir “criptonoticias.com” el navegador redirige directamente a la web cuyo IP está anclado a esa palabra. Para que esto suceda, los nombres de dominio deben registrarse en un sistema, cuyos servidores están repartidos en todo el mundo.

Siguiendo el mismo esquema de los dominios tradicionales, en diversas redes blockchain también se han lanzado servicios que permiten crear y registrar nuevos nombres de dominio. Todo inició en el 2011 cuando sobre la red de Bitcoin se creó el protocolo BitDNS —hoy en día conocido como Namecoin—, permitiendo a los usuarios controlar de forma descentralizada sus dominios mediante claves privadas.

A diferencia de otros sistemas de DNS, aquellos que funcionan en blockchain no poseen ninguna empresa que supervise su funcionamiento. Por ello, son menos vulnerables a la censura que pueden aplicar gobiernos o entidades sobre el contenido publicado en la web.

Asimismo, debido a que se trata de un servicio que funciona en cadenas de bloques, estos dominios quedan grabados permanentemente en el registro público de redes como Bitcoin, Ethereum o RSK, mientras estas existan y sean mantenidas por sus usuarios.

Los DNS en blockchain (conocidos como blockchain domains) funcionan como activos, e incluso muchos de ellos son compatibles con estándares de codificación propios de los tokens NFT (tales como el ERC-721). Otra característica particular de estas aplicaciones es que los dominios pueden vincularse también a monederos de criptomonedas, y no solo a sitios web como ocurre con los DNS tradicionales.

De esta manera, un usuario puede solicitar pagos para un nombre (por ejemplo, CriptoNoticias) y no para una dirección hexadecimal en una blockchain. Dicho avance facilita a que las empresas reciban pagos en criptomonedas, así como disminuye las posibilidades de que los usuarios se equivoquen a la hora de enviar un pago desde una de estas redes.

¿Por qué los DNS pueden ser un token no fungible?

Los tokens no fungibles son activos criptográficos únicos, irrepetibles y limitados en su cantidad. Asimismo, funcionan como versiones tokenizadas de otros elementos digitales u objetos del mundo real. De este modo, pueden ser la representación digital de una obra de arte físico, un personaje de videojuego, una carta de colección o un dominio en Internet.

Debido a que se trata de activos que se registran en el libro contable de una blockchain, en teoría los NFT sirven como una prueba verificable de que cierto objeto digital es auténtico. Asimismo, funciona como un certificado de propiedad, ya que los tokens no fungibles pueden ser rastreados en la blockchain y siempre están relacionados a una dirección.

Otra característica común en los NFT, es que muchos de estos activos han sido creados bajo un mismo estándar de codificación. Por ejemplo, la mayoría de los tokens no fungibles son generados a partir del estándar ERC-721 en la blockchain de Ethereum. Y, hoy en día, la mayoría de los nombres de dominio que se encuentran en redes blockchain son compatibles con este estándar.

Desde mayo del 2019, los dominios de la iniciativa Ethereum Name Service (ENS) migraron al estándar ERC-721 para poder interactuar con el ecosistema de NFT. De igual manera, el sistema RSK Name Service (RNS) ha incorporado a su funcionamiento la compatibilidad con dicho estándar de tokens no fungibles.

Todo dominio registrado en la blockchain (blockchain domain) con la herramienta FIFS de RSK o que ha sido vendido en subastas inmediatamente se convierte en un NFT.

Esta es una de las características que permite considerar a los nombres de dominio un nuevo caso de uso de los NFT. Estos registros en la blockchain se convierten, por medio del estándar ERC-721, en un objeto tokenizado que puede ser comprado o vendido en los mercados de la red. Es decir, se trata de un nombre anclado a una dirección IP o monedero que se ha convertido en un activo criptográfico.

Debido a que ahora estos dominios son compatibles con el estándar ERC-721, también poseen mayores capacidades de interoperabilidad con el ecosistema NFT. Por ejemplo, ahora los usuarios pueden resguardar sus dominios en un monedero especializado en tokens no fungibles y visualizarlo por medio de la Web3. Asimismo, también pueden ser depositados y comercializados en mercados abiertos como OpenSea.

Un segundo elemento común de los DNS con otros tokens no fungibles es que se tratan de elementos individuales irrepetibles. Existen múltiples nombres para asignar a un dominio de internet, pero cuando uno de ellos es registrado ya no se puede volver a registrar a nombre de otra persona. O sea, solo existe un “criptonoticias.com” o un “google.com”, y si alguien más quiere adquirir dichos dominios deberá comprarlos a su propietario o crear uno similar.

Los DNS en Blockchain funcionan, debido a ello, como activos únicos en su tipo, que pueden ser comercializados precisamente por su rareza. Asimismo, tal y como habíamos mencionado antes, es importante que quede establecido en los NFT quién es el propietario de dicho activo; una característica que también cumplen los nombres de dominio. Existe un solo propietario a cargo de la dirección de un monedero o portal web, siendo su registro en la blockchain una especie de certificado de propiedad.

Gracias a su naturaleza escasa, los nombres de dominio pueden ser comercializados. Hay usuarios que compran espacios completos de nombre de dominio, tales como .crypto, y luego venden en mercados abiertos las variantes de dicho dominio (name.crypto, dice.crypto, latin.crypto). Recientemente, a inicios del mes de marzo, el servicio Unstoppable Domains reportó la venta más cara de un dominio que fue adquirido por un precio récord de 100.000 dólares americanos.

¿Cómo se adquieren estos dominios?

Ahora que los DNS ganan cada vez más terreno en el mercado de NFT, existen diversas plataformas que hacen posible la compra y venta de dominios en redes como Ethereum, Bitcoin o la cadena lateral RSK. Los usuarios pueden registrar nuevos nombres por medio de servidores como PeerName, ENS o Unstoppable Domain, o comprar dominios ya creados en subastas y mercados abiertos.

Servidores:

Protocolos como Namecoin, uno de los primeros sistemas DNS en Bitcoin, ofrecen a sus participantes la posibilidad de ser un nodo completo y trabajar como mineros para registrar nuevos dominios. En ese sentido, es el mismo propietario quién se asigna el nombre de dominio y paga con la prueba de trabajo (PoW) la tarifa de su registro.

Asimismo, para aquellos que no posean su propio ASIC de minería, existen plataformas como PeerName o Blockchain-DNS que garantizan la administración de los dominios y el registro de nuevos nombres.

La iniciativa Ethereum Name Service (ENS) también posee una aplicación central que permite a los usuarios registrar nuevos nombres de dominios. Una de las condiciones para hacer estos trámites es que los participantes deben tener un monedero de criptomonedas, así como algunos ethers y estar registrado en la app. Los usuarios sólo pueden adquirir nombres de dominio disponibles, y deben pagar una tarifa en ETH que es la comisión de transacción para registrar dicho DNS.

Subastas:

Cadenas laterales como RSK brindan a sus usuarios un sistema conocido como “subastas a ciegas” para la adquisición de los dominios registrados en su sistema RNS. Este mecanismo permite que una serie de participantes realicen ofertas por un nombre de dominio en particular.

Al igual que las subastas tradicionales, el mayor postor en quien obtiene el nombre de dominio subastado y paga el precio de oferta que propuso el segundo postor más alto.

Delegación:

La delegación de un subdominio es una de las formas más sencillas de adquirir un DNS en la web. Es un servicio que presta tanto el Ethereum Name Service como el RSK Name Service, y por lo general es utilizado para administrar varias direcciones de monedero o información a la vez.

Los subdominios provienen de un dominio ya creado, donde el propietario principal delega una nueva dirección relacionada al nombre ya comprado. Por ejemplo, si una persona tiene el dominio “ana.crypto”, puede crear una nueva dirección para un tercero llamada “bob.ana.crypto”.

La adquisición de un dominio por delegación implica la transferencia de propiedad entre dos partes que consienten dicha transacción. En este sentido, no involucra a un intermediario supervisor, ni se lleva a cabo por medio de subastas.

Mercados abiertos:

Para aquellos que quieran adquirir nombres de dominio ya disponibles y que son propiedad de otros usuarios, la mejor opción es utilizar los mercados abiertos dedicados a la compra y venta de NFT.

OpenSea es el exchange de NFT más conocido y popular del mercado para el momento, siendo catalogado por Dapp Radar como «el Ebay de Ethereum». El mercado alberga un total de 200 categorías de NFT, incluidas entre ellas los nombres de dominio de servidores como Unstoppable Domain, Decentraland y ENS.

Asimismo, en esta plataforma se han llevado a cabo pequeñas subastas de dominios registrados por Ethereum Name Service, pudiéndose adquirir estos nombres a cambio de ETH. Los usuarios interesados tanto en comprar como vender DNS, solo necesitan tener una cuenta activa en OpenSea.

 

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