Colombia se ha posicionado como uno de los países de Latinoamérica y del mundo más aptos para emprender. Según Startup Blink, el país ocupa el puesto 46 a nivel mundial entre los 202 ecosistemas de start-ups más fuertes. Además, Colombia apareció por primera vez en el informe Global Startup Ecosystem Report.

A esto se une que cada vez más emprendimientos colombianos han conquistado las grandes ligas del sector. Para el ejemplo, las aceleradoras YCombinator o 500Startups, o los grandes fondos de capital de riesgo, como SoftBank.

Los emprendedores lo comprueban. “En 2012, cuando fundamos Tappsi, había solo un fondo de capital de riesgo, una aceleradora y no existían inversionistas ángel. Hoy ha cambiado y las oportunidades están sobre la mesa”, afirmó Andrés Gutiérrez, CEO de Tpaga.

Esto ha dado pie para ver al emprendimiento como uno de los grandes impulsores de la recuperación económica del país. El 20 de julio, en la instalación del Congreso, el presidente Iván Duque destacó el papel de este sector empresarial en la generación de empleo. Además, en varias ocasiones, su Gobierno ha recordado el propósito de convertir a Colombia en una nación emprendedora.

Las cifras a nivel mundial demuestran tal importancia. Contribuye con US$2,8 billones al año a la economía mundial, crea la mitad de los empleos en los países de la Ocde y tiene un crecimiento promedio de 10%.

Sin embargo, el ecosistema debe tener una transformación de fondo y focalizar algunos aspectos para que los nuevos empresarios y modelos de negocio protagonicen la reactivación y el país sea un referente.

El primero pasa por cambiar la mentalidad de varias entidades del Estado que se han encargado de frenar la innovación y la puesta en marcha de modelos de negocios disruptivos y de alto impacto.

Para Diana Gaviria, directora de Connect Bogotá, en especial la desconfianza de las llamadas ‘ías’ por la innovación se ha convertido en un obstáculo. Dice que “no permiten que el Estado innove por detrimento patrimonial y la innovación tiene un riesgo que es inherente. Las instituciones, todas, deben dar un mensaje de que realmente apoyan la innovación y que están dispuestas a arriesgarse”.

También hay que crear una normatividad que no afecte el desarrollo de nuevos modelos de negocio. Casos como los de Uber y Rappi muestran que la ley no se ajusta a la realidad de las nuevas empresas.

En esto jugarán un papel importante mecanismos como el sandbox, un entorno en el que las empresas pueden ir probando cómo aplicar la normatividad. Es un punto de partida para llegar a una regulación más profunda, pero será un reto implementarlo para que no se convierta en un proceso burocrático que afecte aún más a los nuevos negocios.

Ignacio Gaitán, presidente de iNNpulsa, señaló que precisamente el proyecto de ley plantea crear estos mecanismos para vencer el miedo de los funcionarios a la innovación. “Ese artículo busca habilitar a las entidades para que podamos trabajar articuladamente, estar al día en tendencias mundiales y a lo que se está moviendo en términos de regulación”, afirmó.

Por su parte, Edgar Navarro, gerente de innovación de KPMG en Colombia, dice que si el país quiere que el emprendimiento mueva la recuperación deberá mejorar los mecanismos financieros. Para él, los actuales no llegan a tiempo para los emprendedores y, de alguna manera, discriminan según la etapa en que se encuentren.

En ese sentido, destaca que los bancos de primer nivel tendrán un papel fundamental. De hecho, están llamados a generar más articulación para que los recursos lleguen a los empresarios en todas las fases del emprendimiento, especialmente en las etapas semilla. Así mismo, el Gobierno y los legisladores deben eliminar fantasmas como el narcotráfico y las pirámides, que afectan negativamente mecanismos como el crowdfunding.

También resaltó la necesidad de promover una explosión de emprendimientos en las zonas rurales y apartadas del país. “La conectividad jugará un papel importante para que eventualmente en esas zonas haya un cambio importante en los próximos años y para que se vea el potencial del talento que hay en estas regiones, en especial en sectores como el agro”, dijo.

Por esa vía, los expertos también señalan la importancia de profundizar en el desarrollo de modelos de negocio basados en tecnología. En esto será clave no solo la conectividad, sino también la capacitación.

En ese sentido, los expertos aseguran que la formación de los colombianos jugará un papel clave. Sobre todo, para que permita cambiar la tendencia de emprender por necesidad y hacerlo para aprovechar una oportunidad.