Los investigadores han desarrollado una tecnología que aprovecha la energía no usada de las señales WiFi para alimentar pequeños dispositivos electrónicos o para la carga inalámbrica.

A medida que ha crecido el número de dispositivos inalámbricos, también lo ha hecho el número de fuentes WiFi y el uso generalizado de la radiofrecuencia de 2,4 GHz que utiliza el WiFi. Por esto, es lógico pensar en formas de captar la energía no aprovechada que tienen estas ondas de radio.

Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Singapur (NUS) y de la Universidad de Tohoku (TU) de Japón puede haber encontrado una manera.

El equipo ha desarrollado una tecnología que usa unos diminutos dispositivos llamados osciladores de par de giro (STO). Los STO generan microondas, pero su baja potencia de salida y su amplio ancho de línea han impedido su uso para recoger y convertir en energía las señales de radio inalámbricas.

Los intentos anteriores de superar esta limitación han llevado a que varios STO trabajen juntos en un solo chip, pero hasta ahora estos esfuerzos han estado plagados de problemas de espaciado y respuestas de baja frecuencia.

El equipo actual ha superado estos problemas desarrollando una matriz en la que ocho OST están conectadas en serie. Con esta matriz, los investigadores pudieron convertir las ondas de radio electromagnéticas de 2,4 GHz usadas por el WiFi en una señal de tensión directa, que se transmitió a un condensador para encender un LED de 1,6 voltios. Una carga de cinco segundos del condensador permitía iluminar un LED durante un minuto después de desconectar la alimentación inalámbrica.

El profesor Yang Hyunsoo, que dirigió el proyecto, explicó que, dado que las señales WiFi están siempre encendidas, no usarlas para suministrar energía es un gran desperdicio. Añadió que el último resultado del equipo “es un paso adelante para convertir las ondas de radio de 2,4 GHz, fácilmente disponibles, en una fuente de energía ecológica, reduciendo así la necesidad de baterías para alimentar los aparatos electrónicos que usamos habitualmente. De este modo, los pequeños aparatos eléctricos y los sensores pueden alimentarse de forma inalámbrica mediante el uso de ondas de radiofrecuencia como parte del Internet de las Cosas“.

Esta investigación forma parte de una tendencia creciente a buscar formas de ahorrar energía, aprovechando mejor las fuentes de energía que ya son omnipresentes. Otras investigaciones recientes en este campo incluyen una forma novedosa de revivir baterías de iones de litio agotadas y el uso de residuos de alimentos para generar electricidad.

 

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