Entre los numerosos cambios que ha traído consigo la pandemia del Coronavirus, uno de los más destacados en el ámbito laboral, para los que aún tienen la suerte de mantener sus empleos, es la expansión del Teletrabajo. Sin embargo, lo que a priori podría verse como una ventaja a la hora de la conciliación, se ha demostrado, especialmente durante los meses más duros del confinamiento, que exige disciplina, organización y capacidad de adaptación.

Así lo entiende el fundador de Coaching Airlines, Juan Diego Salinas. Como todas las firmas, él también ha tenido que adaptarse a la nueva realidad, en un doble sentido, tanto interno como en sus métodos de trabajo. «Hemos generalizado el Teletrabajo entre los que formamos la plantilla y hemos cambiado los contenidos de las sesiones, que también se imparten a través de los sistemas On-Line», describe.

De esta forma, su cartera de clientes también ha cambiado, ya que prácticamente han desaparecido las empresas del sector turístico, una de los más azotados por la crisis, y se han sumado otros a los que las cosas no les están yendo tan mal, como es el inmobiliario. «Creo que no somos conscientes todavía de la dimensión de la situación que se está viviendo a nivel mundial», reflexiona Salinas, para quien el COVID-19 también ha supuesto todo un terremoto personal. «Para empezar, he sido padre durante el confinamiento», confiesa.

«No somos conscientes todavía de la situación que se está viviendo a nivel mundial», sostiene

Acostumbrado a viajar por todo el mundo -presume de haber visitado cerca de 70 países a sus 46 años-, el fundador de Coaching Airlines está tratando de mantener el mayor contacto posible con amigos y conocidos en algunos de estos territorios, como Estados Unidos, Argentina o Filipinas. «En todos se repiten situaciones muy similares, aunque cada uno con su cultura, pero es brutal pensar que de 210 países que hay en el mundo tenemos 170 que han aplicado, o están aplicando, confinamientos masivos», lanza el empresario.

Tras terminar la carrera de Económicas, con 21 años, y después de realizar un Erasmus en Dinamarca, decidió que su objetivo era conocer mundo, cuantos más países mejor. Trabajó en el sector hotelero durante más de una década, en la que aprovechó cada periodo vacacional para realizar viajes. Y entre 2011y 2012 se propuso dar la vuelta al mundo. Y lo hizo, recorrió 53 países, en siete meses. Con este bagaje apostó por dedicarse al «Coaching», creando en 2013 su propia empresa, con sede en el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), en la barriada de Campanillas.

«El suelo está más movible que nunca», apunta Juan Diego Salinas, quien admite que hay clientes del sector turístico que «ni nos cogen teléfono». «Hay situaciones dramáticas, hoteles que ni han reabierto, otros que han cerrado en septiembre, nadie puede hacer planes, ni a corto ni a medio plazo, la incertidumbre es total», sostiene Salinas.

«Hay un consejo muy sencillo, no tener muchas ventanas abiertas en el computador», apunta

Ante este panorama, el fundador de Coaching Airlines, se conforma con «repetir» los resultados económicos del pasado año. «Mantenernos en las mismas cifras sería todo un éxito», apostilla. En la plantilla cuenta con seis trabajadores, entre los que están sus socios malagueños Gema Campos, y Javier y Mara Márquez.

Entre los clientes que mantienen su confianza en la firma están la inmobiliaria Remax, el hotel Alhambra Palace de Granada, la ONG Acción Contra el Hambre, así como instituciones públicas de la provincia como la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental y los ayuntamientos costeros de Fuengirola y Marbella, entre otros.

Entre las lecciones que intenta transmitir a los que participan en las sesiones de «Coaching» y Liderazgo, Salinas destaca que el teletrabajo exige «disciplina y eficiencia». «Hay encuestas que señalan que el 33% de los que teletrabajan confiesan que están más distraídos que cuando iban a la oficina y el 27% tiene el ordenador encendido más tiempo del que lo tenía antes de la pandemia». «Hay un consejo muy sencillo, no tener muchas ventanas abiertas en el ordenador porque la mente se distrae mucho», dice.