Las personas con discapacidad tienen más barreras de acceso al emprendimiento que el resto. Pero en este caso, querer es poder.

En ocasiones, el impulso empresarial y el emprendimiento parecen algo reservado para unos pocos que lo arriesgan todo por una idea. Sin embargo, el emprendimiento está al alcance de todo el mundo, independientemente de su condición física o intelectual.

Recientes estudios sobre la discapacidad y el emprendimiento profundizan en las barreras de acceso que percibe este colectivo para afrontar proyectos empresariales propios y destaca que los principales obstáculos a los que se enfrentan son: institucionales (25%) (burocracia), formativos (24%) (ausencia de conocimientos relacionados con el emprendimiento en los planes de estudio), o socioeconómicos (24%). Unas dificultades que, se agravan en el caso de las personas con discapacidad.

En España hay, según los últimos datos disponibles del INE (2010), casi tres personas con un grado de discapacidad reconocido igual o mayor al 33%, lo que demuestra la necesidad de ofrecer apoyo a este colectivo para que pueda emprender.

Este 16 de abril se celebró el día del emprendedor, día en el que se recuerdan historias como la de Diana Arias, un claro ejemplo de que querer es poder y de que el emprendimiento está al alcance de quien se lo proponga. 

Diana Arias, una emprendedora, que acaba de entrar la lista de las Otras 100 Mayores Fortunas de España (ranking que reconoce a aquellas personas que trabajan para que la vida de los más necesitados sea mejor) y que sufre daño cerebral adquirido, ha lanzado su proyecto Decedario para ayudar a personas que sufren la misma enfermedad que ella.

 

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