El cuero de pescado es un material sostenible de buena textura y hasta nueve veces más resistente que el cuero vacuno, pero aún es considerado un desecho. Efraín Alva y Keyla Polo crearon una empresa que lo reutiliza en productos como billeteras, mochilas e incluso mascarillas.

Efraín Alva y Keyla Polo emprendieron con la producción cuero de alta calidad amigable con el medio ambiente. | Fuente: Qaya

¿Sabías que la piel de pescado que muchas veces desechamos puede ser usada para fabricar productos como maletas, billeteras y mascarillas? El cuero de pescado es un material sostenible de buena textura y hasta nueve veces más resistente que el cuero vacuno, pero aun considerado como un desecho de la pesca artesanal. Por ello, Efraín Alva Murillo y Keyla Polo Céspedes decidieron aprovechar este insumo y crear una empresa que beneficie al ambiente, la sociedad y promueva el progreso económico de más peruanos.

Todo empezó durante un feriado de Semana Santa cuando Efraín y Keyla, que en ese entonces eran dueños de un restaurante de caja china y cajas al cilindro, fueron al Terminal Pesquero de Villa María del Triunfo para seguir la tradición católica y reemplazar la carne por pescado. Así, mientras Keyla fileteaba el perico, se dio cuenta de que la piel era bastante dura y empezó a investigar qué se podía hacer con ella.

Tras seis meses de indagación, la emprendedora encontró que en otros países ya se producía cuero de pescado y que cada especie de pescado se debía tratar de una forma diferente. Al fin, después de mucha experimentación, lograron una fórmula propia: un cuero resistente sin olor a pescado, libre de químicos y teñido con insumos naturales como el maíz morado, achiote y residuos de café. 

Es así como en el 2015, nace oficialmente Qaya – palabra quechua que significa “el futuro”– como una oportunidad de negocio y una solución para reutilizar todas esas pieles que se convierten en desechos, pensando en un mañana mejor para el planeta y quienes lo habitamos. 

El cuero de pescado de Qaya es una material resistente, , libre de cromo y teñido con insumos naturales. | Fuente: Qaya

El cuero de pescado es versátil y gracias a su gran variedad de texturas y colores puede transformarse en productos como maletas, zapatillas, cartucheras, billeteras y ahora, durante la pandemia, en mascarillas. Desde hace más de tres años, como parte del impacto social de este emprendimiento, estos productos finales son elaborados por las internas del Penal de Santa Mónica “Confeccionan productos para nosotros con el material que tenemos y también se les da la oportunidad de que diseñen, creen nuevos productos y se los compramos a un precio justo”, cuenta Keyla Polo, cofundadora de Qaya.  

Asimismo, en su catálogo se pueden encontrar productos elaborados a base de cuero de paiche, un pez que habita los ríos del Amazonas conocido por su gran tamaño y sus duras escamas ancestralmente utilizadas en la artesanía. “También trabajamos con comunidades nativas, las cuales venimos capacitando desde fines del 2019 en la conservación de pieles de pescado. Ellos filetean, las conservan y luego son enviadas a Lima”, agrega Keyla.

Algunos de sus productos están hechos a mano por las internas de los penales de mujeres como parte de su compromiso social. | Fuente: Qaya

Trabajo Solidario durante la Pandemia

Qaya viene produciendo cuero de pescado desde hace cinco años y exportando a diferentes destinos como México, Estados Unidos, España, Francia, Suiza, Alemania. Actualmente, durante la pandemia, su trabajo también se ha enfocado en beneficiar a comunidades directamente afectadas por la crisis económica a través de empleos y donaciones.

“Hemos trabajado con vecinas de Villa María del Triunfo, dándoles trabajo para que ayuden en el proceso para hacer el cuero. Por ejemplo, la piel de pescado viene con restos de carne, con escamas y nosotros les pagamos para que las saquen”, explica Efraín Alva, cofundador de Qaya.

Debido a la coyuntura por la COVID-19, iniciaron la confección de mascarillas a base de cuero de pescado. | Fuente: Qaya

Además, en medio de un escenario donde las mascarillas se volvieron esenciales para cuidar nuestra salud, los emprendedores lanzaron su propio diseño elaborado con cuero de pescado. “Hacemos una donación por la venta de cada mascarilla.

Este aporte va a comedores populares y a las personas vulnerables por medio de programas de televisión, que se encargan de llevar estos productos”, concluye Efraín. De esta manera, la empresa se encuentra permanente buscando una manera de contribuir al crecimiento del país, sin dañar nuestros recursos naturales y siendo socialmente responsable.

 

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