Iniciar un negocio implica retar una serie de ideas preconcebidas de nuestros amigos, familiares, colegas y hasta de nosotros mismos y si alguien sabía de prejuicios era Marilyn Monroe, de quien llegaron a decir los críticos de cine, que el problema era que todos la veían como una “rubia tonta” (y no era ninguna de las dos).

¿Qué podemos aprender de esta figura icónica del cine?

No eres el trabajo

Iniciar un proyecto desde cero toma una gran cantidad de energía y es muy difícil no terminar confundiendo el negocio con nuestra propia personalidad. En el caso de Marilyn, uno de los comentarios más comunes es que nunca se sabía dónde terminaba Norma Jean -su verdadero nombre- y dónde iniciaba Marilyn, lo que le representó un alto costo personal. Para los emprendedores, esa confusión conlleva también costos importantes como dificultad para poner en funcionamiento procesos clave de venta, compra y cobranza, límites con los clientes y proveedores o delegar porque “nadie lo va a hacer como nosotros” (spoiler alert: es correcto y eso también es positivo).

La generosidad con los demás es tan importante como la que tienes contigo

La empatía y la solidaridad se multiplican en la medida en que se comparten. En plena época segregacionista, Marilyn Monroe respaldó el talento de Ella Fitzgerald, y gestionó lo necesario para que pudiera presentarse en el reconocido club Mocambo de Los Ángeles, permitiendo el despegue de su carrera y posterior consagración. El consenso alrededor de Marilyn Monroe es unánime: su nombre estaba asociado a un estrellado que hacía ganar a los estudios, los productores y un amplio círculo a su alrededor… menos a Marilyn Monroe, quien enfrentó diversos problemas laborales, incluyendo salarios menores que los de sus pares.

Prueba cosas nuevas

Aunque las actuaciones más memorables de Marilyn son en comedia, trabajó en varios dramas, incluyendo el último, “The Misfits”, donde brilló por su capacidad histriónica. Estamos acostumbrados a que nos digan: “deja atrás tu zona de confort”, pero, ¿quién querría salir de ahí?, en cambio, si nos permitimos probar cosas nuevas, entonces podremos desarrollar nuevas capacidades y herramientas para expandir nuestros escenarios, tanto personales como profesionales.

Iniciar un negocio tiene mucho de artístico

Ponemos gran parte de nosotros mismos y le dedicamos nuestro mejor esfuerzo. Lo natural es querer que todo salga bien, así que no está de más recordar que siempre hay tropiezos y retos, incluso en los negocios plenamente consolidados. Cuando dudemos, también podemos hacer nuestras las palabras de Marilyn: “Si te hizo feliz, no cuenta como error”. 

 

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