La industria del automóvil está evolucionando a gran velocidad hacia una electrificación cada vez más presente en la mayoría de los vehículos comerciales, esto gracias a los avances que se tienen gracias a la electrónica de potencia. No obstante, el desabastecimiento de microchips está suponiendo un importante lastre para alcanzar el ritmo deseado en la fabricación de vehículos.

La Electrónica se ha metido de lleno en todo el ciclo de vida de los vehículos, desde los procesos de desarrollo, diseño y fabricación hasta el control de más y más funciones que hacen que nuestros coches sean más eficientes, cómodos y seguros que nunca. Durante los próximos años más de la mitad de los vehículos producidos en todo el mundo incorporarán algún grado de electrificación, desde los semi-híbridos hasta los enchufables totalmente eléctricos.

Esta electrificación del automóvil tiene su culmen en el vehículo eléctrico (VE), pero con los diferentes pasos intermedios de los vehículos híbridos en función de su grado de hibridación. Aunque para conseguir esta electrificación del automóvil se ha hecho necesario la conjunción e integración de diferentes tecnologías.

Las innovaciones introducidas en los dispositivos de silicio tradicionales y en las tecnologías de salto de banda ancha mejorarán las prestaciones y ello permitirá reducir aún más las emisiones de CO2, incrementar la autonomía del vehículo y acortar los tiempos de carga.

A pesar del parón que ha supuesto la pandemia en la fabricación, y la escasez de semiconductores, en unos años veremos automóviles totalmente transformados. Los avances en la tecnología de las baterías y en su coste también contribuirán a mejorar las prestaciones del vehículo y lograrán que éstos sean asequibles para un mayor número de consumidores. Igualmente, la demanda de componentes de potencia crecerá exponencialmente debido a la penetración de los vehículos eléctricos en el mercado.

Impacto COVID-19 y oportunidades para los proveedores de automoción

Durante el webinar ‘Impacto COVID-19 y oportunidades para los proveedores de automoción’, organizado el pasado mes de marzo por la Asociación Española de Proveedores de Automoción (Sernauto) y la consultora Roland Berger, se puso de manifiesto el fuerte impacto de la pandemia en el sector de automoción a nivel global.

Como destacó el director general de Sernauto, José Portilla, “la automoción ha sido uno de los sectores más castigados por la pandemia. Según nuestras estimaciones, el sector de proveedores de automoción cerrará 2020 con una caída del 15% de su facturación y una reducción en el empleo del 5%. La internacionalización de nuestras empresas y su esfuerzo constante ha hecho que este impacto sea algo menor al esperado, pero, sin duda, es una caída sin precedentes”.

Portilla hizo alusión a los fondos europeos como palanca estratégica para la transformación del sector y la necesidad de que lleguen a toda la cadena de valor de la automoción, con un impacto claro y significativo en todo el ecosistema de innovación y el empleo de miles de personas.

Durante el webinar, se presentó el estudio ‘La crisis COVID-19: ¿una ventana de oportunidad para los proveedores de automoción?’ de la mano de Alexander Brenner, Socio de Roland Berger. Como destacó, en 2020 la bajada en los volúmenes ha sido “tremenda” y a nivel global pronostican que “hasta 2025-2026 no se volverá a recuperar los niveles de producción de vehículos anterior a 2018”, siendo además Europa la región peor posicionada.

En los próximos 5-10 años, todo va a cambiar y los coches no van a ser los mismos. Los proveedores de automoción deben asegurarse de que están bien posicionados. “Hay que correr hacia el futuro y los proveedores no pueden quedarse atrás. Es fundamental hacer un balance entre cuál es mi negocio en el futuro y, al mismo tiempo, reorganizarme para incrementar mi eficiencia actual”, comentó.

En la mesa redonda posterior, participaron reconocidos directivos del sector que aportaron su visión sobre la situación del sector y los retos a los que se enfrenta. Fue moderada por Cristóbal Colón, Socio de Roland Berger.

José María Galofré, consejero delegado de Volvo Car España, se mostró más optimista respecto a la recuperación del sector. En su opinión, en 2023 se podría observar ya un crecimiento del volumen de ventas en España, aunque distribuido de una forma diferente, predominando el uso frente a la propiedad; y con una mayor apuesta por la electrificación. “La clave es el cliente. Toda la cadena de valor tenemos que trabajar juntos para facilitarle la vida a los clientes”, destacó.

Para Eduardo González, CEO de Continental Automotive Spain, ya no podemos realizar análisis basándonos en la historia, sino que tenemos que prever diferentes escenarios y establecer procesos de decisión más agiles para afrontar con éxito la rapidez de los cambios. “La descentralización y el establecimiento de grupos regionales en la cadena de suministro nos ha permitido afrontar mejor la crisis; y una comunicación intensiva con nuestros clientes minimizar impactos”. “El mundo va a exigir tecnologías de movilidad. No debemos fijarnos tanto en la cantidad de vehículos producidos sino en ser capaces de incrementar el valor de los vehículos con nuestra tecnología y servicios”. El software es una competencia que nuestro sector ha tenido que adquirir rápidamente. Además, la sostenibilidad en las empresas también va a tomar una importancia capital: “No se puede producir sin ser socialmente responsable”, concluyó.

Por su parte, Javier Pujol, consejero delegado de Ficosa Internacional, explicó las claves de la evolución experimentada por su empresa en los últimos años con la adquisición de los activos industriales de Panasonic Europa, lo que les permitió reforzar su posicionamiento en el área de la electrónica y el software y a nivel regional (Asia).

Destacó que 2020 fue un año difícil, no solo en el primer semestre, sino también en el segundo semestre por la “enorme complejidad de la supply chain”, los problemas de suministro con los semiconductores y materias primas como el plástico y el acero. “Esto es un ejemplo claro de que, aunque nuestra supply chain es global, nuestra compañía debe ser muy ágil, adaptándose a los cambios y a las transformaciones casi inmediatas”. Ante la COVID-19 reforzaron los protocolos de salud y seguridad de los empleados e implantaron el teletrabajo, con un resultado especialmente bueno en áreas como la ingeniería, medidas que van a mantener.

El webinar fue clausurado por Galo Gutiérrez, director general de Industria y de la Pyme del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, quien se refirió a los diferentes instrumentos que están poniendo a disposición de las empresas para apoyar la transformación industrial y la digitalización. Se han obtenido más de 750 respuestas a la Manifestación de Interés convocada por su ministerio para los fondos europeos. En la actualidad, están analizando las respuestas y han empezado por “uno de los sectores industriales más significativos como es la automoción”.

 

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