En las épocas de crisis es una de las actividades de crecimiento exponencial; y se augura que, en la transformación actual y la aceleración digital, sea uno de los sectores con mayor relevancia.

Desde hace muchos años, el coaching y el mentoring se han convertido en las opciones preferidas por millones de personas para dar saltos de calidad en sus vidas personales y profesionales.

En las épocas de crisis es una de las actividades de crecimiento exponencial; y se augura que, en la transformación actual y la aceleración digital, sea uno de los sectores con mayor relevancia. Quienes nos dedicamos a esta actividad en forma profesional observamos una mayor demanda en épocas de incertidumbre.

En las épocas de crisis es una de las actividades de crecimiento exponencial; y se augura que, en la transformación actual y la aceleración digital, sea uno de los sectores con mayor relevancia. Quienes nos dedicamos a esta actividad en forma profesional observamos una mayor demanda en épocas de incertidumbre.

Para el diario norteamericano National Post «El coaching es la segunda profesión de más rápido crecimiento en el mundo, solo rivaliza con la tecnología de la información. El coaching se ha convertido en una profesión mucho más sofisticada basada en el conocimiento de cualquier otra disciplina».

Observadores del sector de cinco continentes estiman que seguirá en auge durante los próximos diez años, acompañando los procesos propios de entornos VICA (Volátil, Incierto, Complejo, Ambiguo) que, según se prevé, caracterizarán esta nueva década marcada por la caída del mundo global, y el foco “glocal” (pensar global, actuar local), con el impacto de restricciones del comercio y de fronteras, por sólo mencionar algunas transformaciones que marcan una nueva era.

Tanto el coaching como el mentoring son herramientas para incentivar el desarrollo de las habilidades de las personas. Además de los encuadres tradicionales de las diferentes psicoterapias, estas disciplinas -que, bueno es recordar, no reemplazan ningún proceso propio de los profesionales de la salud mental-, pueden experimentar crecimiento si los profesionales del sector saben adaptarse a lo nuevo.

Uno de los puntos esenciales por los que funcionan el coaching y también el mentoreo, es que parten del momento presente de la persona, y la acompañan hacia el estado deseado: sus metas, objetivos, inhibidores internos a superar y formas de acompañamiento propositivo que no se enfocan en el sufrimiento de revivir experiencias dolorosas del pasado, sino en potenciar sus fortalezas y oportunidades en vez de dedicarse todo el tiempo a revisar y profundizar la raíz de sus debilidades. En síntesis, no trabajan sobre el trauma, sino sobre el potencial que tiene ese ser humano.

Otra característica específica es que el período de trabajo, tanto en forma individual como de equipos, están definidos con un comienzo y final; con objetivos medibles y tangibles a ir conquistando paso a paso, y son más breves en términos de las intervenciones.

Específicamente en el mentoreo, la disciplina se despega del coaching en lo que se refiere a su instrumentación, ya que quien es mentor necesita haber atravesado experiencias profesionales que de alguna manera le permitan guiar y aconsejar al mentoreado (“mentee”). Lo más usual es el encuentro individual.

Mientras que en el coaching, el acompañamiento se centra en activar los recursos internos que tiene cada individuo a través de metodologías de diversas corrientes.

Actualmente hay cinco grandes estilos de coaching prevalentes en el mundo, y una multitud de variaciones inspiradas en estos: corriente norteamericana, europea, coaching con PNL – Programación Neuro Lingüística, Neurocoaching y Ontológico, son algunas de las más conocidas. Cada una tiene sus diferenciales.