Latinoamérica intenta encaminarse en un contexto de recuperación económica y el comportamiento de las materias primas que son exportadas por los países de la región es determinante para la entrada de ingresos a las arcas públicas, el dinamismo de las economías locales y hasta el comportamiento de las monedas frente al dólar.

Los crecientes precios del petróleo, la robustez del mercado del cobre y las promisorias cosechas de soya marcan tendencia en los mercados locales. Pero, al tiempo, hay temores sobre las implicaciones del clima en la agricultura, la influencia de China en el mercado internacional de minerales y el papel de las determinaciones de la Opep y la Opep + en la escena global del crudo.

Si bien Brasil es una de las economías que más ha diversificado su producción, la soya sigue siendo un producto determinante para los mercados de la potencia regional. Brasil, junto a México, registra una importante participación de exportaciones de elementos de la industria automotriz y del sector aéreo.

El carbón, el cobre, el petróleo, la soya y otros productos agrícolas son claves para economías medianas como Chile, Colombia y Perú. Para otros mercados más pequeños, el banano, el azúcar y el café son cruciales.

“Uno de los problemas esenciales es que, en general, Latinoamérica exporta bienes de poco valor agregado y nosotros compramos bienes de alto valor agregado. Es decir: son más caros. Hay una brecha comercial y para cerrarla los gobiernos se endeudan y terminan aplicando reformas tributarias”, destaca Giovanni Reyes, profesor investigador de la Universidad del Rosario.

Reyes detalla que el alza en los precios del petróleo beneficia a los exportadores, pero castiga las cuentas de los países importadores, como muchas economías más pequeñas de Centroamérica. Entre tanto, los precios del cobre se perfilan como una cuestión determinante para la balanza comercial de Chile.

Las materias primas son fundamentales para la base de la economía de Latinoamérica: si hay un alza en sus precios entran más dólares al país y las monedas se revalúan. En contraste, cuando registran menores precios y disminuye su venta las divisas escasean y las monedas tienden a devaluarse.

Un claro ejemplo de ese comportamiento sucedió en Venezuela durante los primeros años de los gobiernos de Hugo Chávez, cuando el barril del petróleo se cotizó a precios promisorios en los mercados internacionales y la nación entró en un periodo de bonanza petrolera. Cayó el precio del crudo y el chavismo comenzó a desestabilizarse.

Desde México, Alicia Puyana Mutis, profesora investigadora de Flacso y PhD en Economía de la Universidad de Oxford, detalla que el petróleo ha dejado de tener protagonismo en la economía de ese país. En contraste, la mayor parte de las exportaciones se centran en productos resultantes de la manufactura, la agricultura y otros mineros.

China y Estados Unidos se posicionan como los mayores compradores de las materias primas de Latinoamérica, un factor que hace que las decisiones de esos mercados generen presiones en las economías de la región, una zona biodiversa que se constituye como una de las despensas mundiales de recursos naturales.

 

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