Julio Sánchez Agrelo (Carballo, 58 años) es ingeniero de TelecomunicaciónDecano del Colexio Oficial de Enxeñeiros de Telecomunicación de Galicia (COETG), y presidente de la AETG, la entidad que reúne a los ingenieros gallegos. Durante veinte años fue director de Red en R, y es ahora fundador y CEO en HUB Digital, una empresa de servicios y formación en mundo digital.

JULIO SÁNCHEZ AGRELO

¿Qué función tiene hoy un Ingeniero de Telecomunicación? ¿Ha crecido su papel en un mundo más tecnológico, más móvil?

Recibimos durante la carrera una formación técnica multidisciplinar que nos permite estar al día en las áreas más vanguardistas y punteras. La capacidad de adaptación e innovación es algo intrínseco, nos caracteriza. Aspectos que aparecen como novedosos para la sociedad, llevan años desarrollándose en los laboratorios y centros de investigación, donde hay una gran cantidad de ingenieros trabajando. Por ejemplo: inteligencia artificial, big-data, computación cuántica, comunicación cuántica, etcétera.

En esa línea de cambio, ¿hacia dónde caminan las Telecomunicaciones?

Las Telecomunicaciones son básicas en un mundo hiperconectado, sin ellas no funcionaría nada. ¿Se imagina un mundo sin la red de redes, sin Internet? Gracias a las telecomunicaciones hemos podido seguir funcionando en todos los confinamientos del 2020 y seguiremos haciéndolo en los siguientes años. Pero no debemos olvidar que las telecomunicaciones son la herramienta, la base, para que todas las Aplicaciones (las apps) funcionen.

La capacidad de computación cada vez es mayor, más asequible y más versátil, eso unido a una capacidad de comunicación cada vez mayor, hace que cada vez más, puedas disponer de grandes Datacenters ubicados en múltiples lugares del mundo y accesibles desde cualquier punto. Esto permite aprovechar el talento personal de cualquier persona del mundo (excluyendo, desgraciadamente, países no desarrollados).

¿El 5G va a ser realmente una revolución como leemos constantemente?

-Se ha escrito muchísimo sobre el 5G y la revolución que puede suponer. Incluso, como dicen los periodistas, se ha convertido en una noticia quemada. No obstante, como tecnología sí que es revolucionaria y no es simplemente una evolución de los móviles actuales, sino un cambio conceptual grande.

Las claves son su latencia (retardo en la respuesta) bajísima, la velocidad de conexión significativamente alta, y la posibilidad de conectar una gran cantidad de dispositivos y todo eso en movilidad. Todavía tiene que implantarse y van a ser costosas las inversiones para ello.

En el momento en que las redes estén disponibles, habrá millones de personas (ya las hay) pensando en aplicaciones de esta tecnología y en los proyectos que serán posible gracias a ella. Ahí veremos todas sus posibilidades, pero tendremos que esperar unos años.

-¿Qué sensación le produce leer las reacciones extravagantes que algunos colectivos manifiestan sobre el control de las personas, incluso ligadas a las vacunas?

-Creo que lo mejor es no darle publicidad, ya que es lo único que buscan los que las generan. Son noticias absurdas sin ningún fundamento, como los terraplanistas o similares. En este sentido, invito a leer el informe que ha publicado el Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS), que reúne una gran cantidad de información contrastada y veraz. Es un instrumento de primer orden para luchar contra la ignorancia y la confusión en torno a las radiofrecuencias. Está en la web https://ccars.org.es

 

Sánchez, fotografiado en Carballo, en el 2010 JOSE MANUEL CASAL

¿Cómo están funcionando las aplicaciones de rastreo?

Han estado en los titulares de los medios durante meses, y curiosamente ya no se habla de ellas. Desde La Voz me pidieron en agosto, como decano, un artículo sobre ellas, y traté de resumir las claves de estas aplicaciones y de su incierto éxito. Trataba de resumir las claves a resolver, desde mi punto de vista, y seis meses después, desgraciadamente, creo que podemos constatar su fracaso.

No se ha conseguido tener una tasa de uso alto (necesaria) para que sean útiles, hablan los expertos que es necesario un 60 – 70 % de la población con la aplicación instalada, para que sea útil. ¿El motivo? Yo creo que no ha sido uno, sino una suma de muchos: la preocupación por la privacidad, por la ética en el tratamiento de los datos. La preocupación por el consumo de batería y, sobre todo un tema importante, la falta de una política de aplicación única para todo el Estado, incluso para toda Europa. La pandemia es un tema global, y las aplicaciones de rastreo tenían que haber sido globales, en su concepción y procedimientos.

El mundo está muy tecnificado, pero aún hay demasiados fallos de cobertura de redes

La orografía gallega y nuestra altísima dispersión son una gran dificultad para las compañías. Galicia es la comunidad con mayor diseminación de toda Europa: 30.000 núcleos de población, más que la suma del resto de España. Dicho todo esto, la cobertura de las compañías es desigual en Galicia, tanto a nivel de fijo como de móvil, y nos consta (AETG) que la Xunta está preocupada, ya que desde la entidad realizamos estudios anuales de niveles de cobertura para ellos.

Pero no les es fácil convencer a los operadores, son compañías privadas obligadas a tener rentabilidad, y llevar fibra o cobertura a cada casa es muy costoso. Poco a poco vamos teniendo mejor cobertura gracias a las ayudas de la Administración.

¿Qué le queda de su paso por R? ¿El cable sigue siendo un sector por el que apostar?

-La experiencia de crear una compañía operadora de telecomunicaciones, desde cero y rompiendo el monopolio de redes en aquel momento (1998) es irrepetible, y difícil de igualar con cualquier otro proyecto. El equipo de trabajo que se constituyó en R era de altísimo nivel, multidisciplinar, y tanto con profesionales que ya estábamos en Galicia, como de otros puntos de España, y gallegos retornados. Fuimos capaces de cablear un millón de hogares y empresas, desde la nada, con un proyecto inversor por encima de los mil millones. Trajimos la competencia a Galicia. Mi experiencia es inolvidable. Y sí, siguen siendo un sector por el que apostar.

Carballo y el Alfredo Brañas

Julio Sánchez, como tantos, se formó en el instituto Alfredo Brañas, del que guarda «muy buen recuerdo», lo mismo de que la «alta calidad» de los profesores. Recuerda que eran años convulsos, pero estimulantes, y que salieron buenas generaciones. Valora como muy positiva la diversidad o mestizaje de entonces, con alumnos de muchas zonas, algo que se ha perdido en los centros de secundaria y las universidades.

En cuanto a su Carballo natal, desde la calle Vitoria, considera que es «uno de los lugares ideales ahora mismo para establecer una empresa, y de hecho ya se está produciendo. Carballo dispone de muy buenas comunicaciones y eso es la clave hoy en día». Él mismo podría desplazar su lugar de trabajo a Baldaio, con buena conexión de fibra.

 

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