Desde finales del año pasado los precios de los commodities han presentado ascensos no vistos desde hace ocho años. Este comportamiento, que tiene detrás la combinación de varios factores, podría favorecer a la economía argentina en el corto plazo.

Qué hay detrás del salto de precio de los granos

Desde fines de 2020 las cotizaciones de los commodities vienen mostrando aumentos no vistos en los últimos ocho años. Este comportamiento, que tiene como trasfondo distintos factores, podría favorecer a la economía argentina en el corto plazo.

Para poder comprender esta dinámica hay que observar la conjunción de diversos factores que han dado origen a esos resultados.

1) En primer lugar, hay que señalar el inicio de la recuperación pos pandemia. A medida que avanzan los procesos de vacunación y se reducen las medidas sanitarias de restricciones a la movilidad, las economías recuperan actividad e impulsan la demanda internacional de materias primas, en especial alimentos y combustibles.

2) El otro componente que está impulsando el incremento de los precios de los commodities es el comportamiento del dólar estadounidense. Esta divisa se ha venido devaluando respecto de otras monedas internacionales en términos interanuales desde septiembre de 2020, y dicha devaluación se ha ido acelerando.

El hecho de que los precios de las materias primas se expresen en dólares norteamericanos hace que la baja relativa del valor de este último tenga su correspondencia en el alza de aquellos. 

3) Este comportamiento se enmarca en un contexto de años de mucha liquidez internacional, que se incrementó como consecuencia de las políticas fiscales y monetarias expansivas que implementaron los países para hacer frente a la crisis originada por la pandemia.

En el caso particular de los Estados Unidos, los planes de estímulo han encendido el debate respecto de la posibilidad de una mayor inflación, que en abril alcanzó un alza de 0,8% mensual, el valor más alto desde 2009, y del 4,2% interanual, el mayor valor desde 2008.

Por un lado, se manifiestan voces que aventuran que el movimiento de los precios se debe a un cambio sostenido en el tiempo en la velocidad de crecimiento del índice (es decir, inflación), mientras que otros sostienen que sólo se trata de un nuevo nivel de precios (en cuyo escenario el riesgo de inflación no sería tal).

La combinación de todos los factores mencionados ha generado un alza de los precios de las commodities.

En el caso de aquellos que más relevancia tienen para la Argentina encontramos que el maíz, en el promedio de abril, se encontraba un 35% por encima de la cotización promedio de diciembre 2020, siendo el valor más alto desde julio de 2013.

También el precio del trigo se ha elevado un 12% en el cuarto mes del año respecto de diciembre, siendo el valor máximo desde principios de 2014. Algo similar ha ocurrido con el precio de la soja y sus derivados: el precio del grano en abril se elevó un 16% con respecto a la cotización de diciembre y el aceite de soja es un 17% mayor en el mismo período. La harina de soja, en cambio, cayó un 6% pero se encuentra en los niveles más altos de los últimos tres años.

Para la Argentina el alza de los precios ha redundado en mayor valor de sus exportaciones y, por el momento, no ha tenido un gran impacto desde el punto de vista de las importaciones. De sostenerse estos valores para las exportaciones, podrían incrementarse por efecto precio en alrededor de US$9.000 millones de acuerdo con la Bolsa de Cereales de Rosario.

Durante el primer cuatrimestre del año, la liquidación de divisas del sector oleaginoso-cerealero alcanzó los US$9.755 millones, el valor más alto de la serie que inicia en 2002. Asimismo, esta situación ha redundado en mayores ingresos para el fisco: durante los primeros cuatro meses los derechos de exportación significaron el 9,6% de la recaudación total, sumando $294.871 millones (mientras que en 2020 representaron 5,6%).

En el actual contexto de escasez de divisas para el país, el alza de los precios implica un entorno de corto plazo favorable, que podría no sostenerse en el tiempo si aumentaran las necesidades de importaciones de energía y estos productos mantuvieran la tendencia reciente de precios.

La obligación que tienen los exportadores de liquidar las divisas dentro de un plazo acotado desde el momento de la exportación hace que el ingreso de dólares, en un mercado de cambios regulado y restringido, pueda ser usado por el Banco Central para contener la cotización del dólar financiero.

Este shock positivo puede ser una oportunidad para estabilizar el mercado de cambios y repensar la estrategia de mediano plazo de Argentina; o también podría ser una opción para alargar la espera de los cambios requeridos.

 

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