La resiliencia es algo que se aprende al sumar experiencias, conocimientos, actitudes y comportamientos; de esta forma, se puede estar preparado para afrontar la incertidumbre y poder recuperarse, sobre todo del fracaso.

Emprender muchas veces puede ser similar a una carrera de obstáculos y la forma en la que los afrontemos determinará el éxito que tengamos; por ello, al emprender se necesita contar con una serie de habilidades que nos ayuden a superar estos retos y una de las más importantes es la resiliencia, pues nos ayuda a ser efectivos dentro de un escenario crítico y cambiante, así como convertir la crisis en oportunidades; sin embargo, no solo los líderes deben tener esta capacidad, es vital desarrollar esta competencia también en los miembros del equipo de trabajo.

Lo primero es comprender qué significa la RESILIENCIA. Muchos lo definen como la capacidad de resistir y recuperarse rápidamente después de condiciones o situaciones difíciles. Para un emprendedor, estas cualidades son vitales porque los desafíos del mundo empresarial son múltiples, tales como el levantar financiamiento, adaptarse a las nuevas necesidades del mercado, tomar decisiones rápidas sin perder enfoque, superar una pandemia, entre otros; por tal razón, necesitamos aprender a adaptarnos y ser flexibles en cualquier circunstancia.

La resiliencia es algo que se aprende al sumar experiencias, conocimientos, actitudes y comportamientos; de esta forma, se puede estar preparado para afrontar la incertidumbre y poder recuperarse, sobre todo del fracaso. La realidad es que no se puede desarrollar esta competencia sólo con triunfos, pues estos no nos ponen a prueba; una persona resiliente ve al fracaso como un proceso natural al que constantemente nos enfrentaremos y que nos brindará oportunidades para poder crecer, pues sin derrotas, podemos caer en una zona de confort donde se limita la capacidad de ver otras posibilidades y perspectivas.

Bien lo dijo Pablo Picasso: ¡la inspiración existe!, pero tiene que encontrarte trabajando, y así como lo hacen los directores técnicos de equipos deportivos, se debe observar las jugadas anteriores, analizar qué funciona y por qué. Hacer de este ejercicio de autorreflexión algo habitual, ayuda a ser conscientes de los errores y permite buscar mejores soluciones, identificando fortalezas y áreas de oportunidad; justamente es allí donde aparece la resiliencia.

En un emprendimiento, la resiliencia no solo ayuda a que el negocio crezca, también permite que las personas que trabajan en la empresa puedan progresar; por ejemplo, supongamos que el equipo de ventas no se ha desempeñado bien este bimestre, y la situación se está convirtiendo en un desafío para su productividad, motivación, salud mental, y bienestar general. El gerente a cargo del equipo que no tenga desarrollada la competencia de resiliencia puede llegarse a derrumbar por la presión de la situación y claramente esto tendrá un impacto negativo en la cultura del lugar de trabajo e incluso afecte aún más el rendimiento del equipo; por el contrario, una persona resiliente brindará las herramientas necesarias para a su equipo, puede incluso salir fortalecido de la situación y lograr cumplir los objetivos organizacionales.

Por esto es importante desarrollar esta habilidad en los colaboradores, pues al aplicarla se es capaz de construir relaciones de trabajo más fuertes, soluciones creativas, eficientes y transformar esta capacidad en una ventaja competitiva. El trabajador resiliente es un jugador de equipo que busca un beneficio mutuo con sus compañeros de trabajo.

La resiliencia también se asocia con un mayor compromiso y satisfacción laboral, es probable que esto se deba a que las personas logran sobrellevar mejor el estrés y la adversidad; algo fundamental si reflexionamos acerca de que más de la mitad de los empleados mexicanos sintieron algún nivel de estrés durante el último año, según datos de Marsh. Entonces si desarrollamos un equipo más resiliente, procuramos el bienestar emocional y podrán ser más productivas las personas en su entorno de trabajo.

Ahora, otro aspecto que debemos considerar al fortalecer la resiliencia con nuestros equipos es que esta habilidad se puede desarrollar más fácilmente en unas generaciones que en otras; por ejemplo, de acuerdo con un análisis que hicimos en Evaluar.com a más de 5 millones de candidatos, detectamos que esta competencia está más presente en la generación X (aquellos nacidos entre 1969 a 1980) que en la generación centennial. Esto lo podemos ver claramente en el impacto que dejó la pandemia en los jóvenes, quienes se han adaptado más rápido a los cambios de esquemas de trabajo en la nueva normalidad.

Con lo que hemos visto queda claro que la resiliencia es muy importante para los emprendimientos, y solo una organización verdaderamente resistente es aquella que se transforma, habiendo construido las actitudes, creencias, agilidad y estructuras en su ADN que le permiten no sólo recuperarse, sino avanzar rápidamente evolucionando ante las nuevas necesidades, de acuerdo con Deloitte.

 

Para contar con nuestros servicios relacionados con el área de Emprendimiento, solo debes dirigirte al enlace web:

https://emprenderte.org/