En España, estas aspas de los aerogeneradores alcanzarán unas 25.000 toneladas de residuos en 2023.

Un parque infantil, un gigantesco banco público, un monumento conmemorativo LGTBI y dos paradas de autobús. Después de más de dos décadas a pleno funcionamiento, los primeros parques eólicos instalados en Europa empiezan a cumplir su vida útil y un colectivo de arquitectura holandesa ha encontrado una segunda vida para algunos de estos molinos jubilados en los espacios públicos de Rotterdam. Pero, ¿es una solución viable a largo plazo?

Según estimaciones de Wind Europa, la industria prevé desmantelar cerca de 4.000 aerogeneradores cada año hasta 2023. Unos 14.000 en total. Solo en España, las palas de los aerogeneradores alcanzarán unas 25.000 toneladas de residuos ese mismo año, según datos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), la patronal que agrupa a este sector. Con la masiva instalación de parques eólicos y solares previstos en los próximos años, esta cifra crecerá exponencialmente.

En 2050, la industria eólica podría generar unas 43 millones de toneladas de desechos a nivel global, mientras que la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) espera hasta 78 millones de toneladas provenientes de paneles en 2050.

La industria prevé desmantelar cerca de 4.000 aerogeneradores cada año hasta 2023

En España, los molinos de viento desechados se colocan en el mercado de segunda mano para su reconstrucción y venta a países del Norte de África, Centroeuropa e incluso otros estados de la Unión Europea, como Italia. Sin embargo, los volúmenes de sustitución son ahora muy bajos, y el mercado será incapaz de absorber tanta oferta. Ante este panorama, ¿qué podemos hacer con los residuos?

Tomás Romagosa, director técnico de AEE, recuerda que el 83% de los aerogeneradores se pueden reciclar: “La torre, la cimentación y el buje del rotor están compuestos de acero y hormigón, y en menor medida de cobre y aluminio”. El problema está en la ‘nacelle’ —elemento que se sitúa en la parte superior de la torre y sobre el que giran las palas—, que está fabricada en acero pero revestida con fibras de vidrio, y, principalmente, las palas, que están compuestas con fibras de vidrio.

Por el momento, el reciclaje mecánico, que consiste en triturar las palas para su uso en el sector de la construcción como cemento, pavimentos, y aislamientos térmicos y acústicos es la técnica más extendida. “También destaca el reciclaje térmico, fundiendo las palas en hornos de pirólisis, para recuperar las fibras de vidrio en las mismas condiciones que las originales”, explica Romagosa.

Los molinos desechados en España se colocan en el mercado de segunda mano para su reconstrucción y venta a otros países

En cualquier caso, el experto insiste en que ni la venta ni el reciclaje de palas tiene suficiente madurez para su implantación a escala industrial. “Tampoco son competitivas y se necesitaría trabajar a escala de mercado para saber cuál es la opción más interesante”.

Desde el sector privado ya se trabaja en nuevos desarrollos para promover esta economía circular y el reciclaje de palas. Empresas como Endesa han presentado un plan con 17 iniciativas para acceder a los fondos Next Generation EU y, entre ellas, destacan la construcción de fábricas para el reciclaje de palas eólicas y baterías en Compostilla, León. El proyecto, al estar ubicado en una zona afectada por procesos de cierre de centrales térmicas, también dará un impulso sostenible a la zona y a su actividad económica evitando la deslocalización.

A falta de más inversión e investigación en el reciclaje de las palas de los aerogeneradores, los promotores de molinos de viento también están optando por repotenciar los parques eólicos y extender su vida útil otros cinco o diez años más. “Un parque en buenas condiciones, con nuevos recambios y componentes, puede durar más años en el mercado”, indica el director de técnico de la patronal. “Para ello, es importante que la industria cuente con herramientas adecuadas, como subastas de repotenciación para actualizar estos parques eólicos, al igual que existen las subastas de generación”, puntualiza.

SOLUCIONES ALTERNATIVAS AL USO DE VERTEDEROS

En Estados Unidos, las imágenes de miles de palas apiladas en vertederos de Wyoming, Iowa o Dakota encendieron el debate sobre este problema a largo plazo. Algunos países de la Unión Europea como Alemania prohíben esta práctica, mientras que en España es legal pagando las tasas correspondientes. “Desde el sector existe el consenso de buscar soluciones alternativas al uso de vertederos, aunque el material de las palas es inocuo para el medio ambiente y no tiene productos químicos que puedan filtrarse a los acuíferos”, recuerda Romagosa.

“Desde el sector existe el consenso de buscar soluciones alternativas al uso de vertederos, aunque las palas son inocuas para el medio ambiente”

Además del reciclaje de las palas, ejemplos como los que se reparten por el centro de la ciudad de Rotterdam demuestran que es posible su reutilización en infraestructuras y mobiliario urbano. “Cuanto más pequeño sea el corte de la pala, más usos tendrá para su reutilización en el exterior”, asegura Jos de Krieger, socio y arquitecto en Superuse Studies, que actualmente trabaja en la construcción de un puente con dos palas de 55 metros en la ciudad de Alborg, Dinamarca.

El uso de palas en arrecifes artificiales e infraestructuras aeroportuarias es otra de las líneas de investigación. La Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN), un instituto de investigación público especializado en investigación y desarrollo (I+D), trabaja con la chatarra de los parques eólicos para construir corales donde se desarrolle vida marina y junto a ella, la pesca y la acuicultura.

SILICIO, EL PRINCIPAL PROBLEMA

El reciclaje de los parques fotovoltaicos presenta un problema similar, lastrados por la economía de mercado y los costes. Aunque el vidrio y el aluminio constituyen el 85% de la masa del panel solar y son relativamente fáciles de recuperar, parte de las placas están compuestas por silicio con trazas de otros metales y, por el momento, no es rentable ‘reprocesar’ esta aleación para ser usado en nuevos módulos. Los expertos insisten en que, por el momento, es más barato producir silicio virgen.

La Unión Europea financia algunos proyectos de economía circular de paneles solares, los cuales están todavía en fase embrionaria, como el FRELP (Full Recovery End of Life Photovoltaic) en Italia, o el LuxChemtech, promotora de una industria química verde en Alemania. Iniciativas que están muy lejos competir con las 330.000 toneladas de silicio que los cuatro grandes actores que operan en Xinjiang (China) planean alcanzar este año, según BloombergNEF.

El sector de las energías renovables enfrenta uno de sus retos más ambiciosos con el reciclaje. También tiene por delante la creación de un circuito de economía circular rentable y competitivo que conviertan a los parques eólicos y solares en una fuente de generación de electricidad cien por cien verde.

 

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