Se está replanteando el modelo actual de las residencias para la tercera edad con el fin de convertir los espacios en unidades de convivencia para hacerlas más parecidas a hogares y menos a hospitales.

Las residencias de mayores han sido uno de los escenarios más afectados con la pandemia derivada del coronavirus. Tras tantos meses de crisis sanitaria, se ha evidenciado la necesidad de invertir para su óptimo funcionamiento y para la comodidad de los ancianos. Según datos del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO), se han registrado desde el mes de marzo de 2020 un total de 19.760 defunciones de mayores, 125 en la última semana de agosto de este 2021.

Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO, empresa especializada en codificación hospitalaria, señala que «desgraciadamente, las residencias han sido el principal foco de contagios y fallecimientos durante la pandemia, lo que nos ha hecho reflexionar sobre los cuidados y cómo tratar los espacios en los que viven las personas mayores«.

Durante la crisis del COVID-19, la tecnología ha facilitado el seguimiento y tratamiento de personas que lo han necesitado desde sus propias casas o residencias. Por lo que herramientas como la teleasistencia y las consultas virtuales han supuesto un avance en cuanto al servicio de los mayores. «Adaptarse a un modelo digitalizado puede suponer más facilidades para los profesionales de la salud, lo que se traduce en beneficios para los pacientes o usuarios de las residencias. Así, algunos elementos que han adquirido más relevancia en este sentido han sido la generalización de las consultas virtuales y los procesos como la codificación hospitalaria, que muestra la importancia de los datos para el pronóstico, información e investigación de las enfermedades«.

Por otro lado, una de las lecciones aprendidas durante la pandemia ha sido la necesidad de una «mayor escucha» a los profesionales sanitarios y de un mayor esfuerzo de recursos públicos para mejorar los sistemas sanitarios.

Un nuevo modelo de residencias

De esta manera, el Gobierno y las comunidades autónomas están trabajando en un nuevo acuerdo para replantear el modelo actual de las residencias de mayores. Este documento, que debería estar disponible en el mes de diciembre, se compromete al establecimiento de un sistema público de evaluación de la calidad de vida de los usuarios de las residencias cuyos resultados serán públicos. Además, también incluye un modelo de atención centrada en la persona y que las residencias se dividan en unidades de convivencia. En este sentido, la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales ya propuso que este nuevo modelo de residencias que incluya una atención personalizada con los avances tecnológicos y organizativos que permitan prestar los cuidados que necesite una persona en situación de dependencia en su propio hogar, sin necesidad de institucionalizarlo en un centro.

Por otro lado, este nuevo modelo se caracteriza por hacer de los centros de mayores cada vez más un «hogar» y menos un «centro hospitalario«. Con esto, se plantea que los usuarios sean alojados en habitaciones individuales (al menos un 75% de espacios de este tipo) y lugares comunes de, como máximo, 15 personas.

En este sentido, Cuscó considera que «es posible que las consultas virtuales y la telemedicina faciliten la llegada de este nuevo modelo de residencias, para que los usuarios se sientan más como en sus casas y no en un lugar donde tratarse«.

 

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