La tecnología y el medioambiente son a primera vista como el agua y el aceite en un planeta con su naturaleza en agonía. Pero se están buscando soluciones tecnológicas para limpiar los ríos, el aire, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y para prolongar la vida humana, entre muchas otras cosas.

Barcos movidos por energía solar, como el Intercept, que limpia los ríos antes de que la basura llegue al mar, o máquinas que hacen lo mismo con el aire o desinfectan espacios de virus y bacterias, entre otras cosas, son algunas de las muchas innovaciones tecnológicas que se perfeccionan para mejorar la salud del planeta y la de quienes lo habitamos.

En Estados Unidos, Europa y Asia se investigan soluciones para el abanico de problemas ambientales que creamos y que amenazan nuestra sobrevivencia, pero también en América Latina, y concretamente en Colombia, se trabaja con las uñas para cumplir los mismos sueños.

Human Bionics, una compañía colombiana especializada en el desarrollo de productos tecnológicos e innovadores, enfocados al internet de las cosas –concepto que se refiere a la interconexión digital de objetos comunes con internet–, está desarrollando un prototipo para reducir las emisiones de dióxido de carbono y limpiar, en segundos, el aire de las ciudades en un 90 por ciento.

«Creemos que el ambiente es parte de nosotros y que, si no lo cuidamos, viviremos pandemias mucho más catastróficas que la del mismo COVID-19».

Este prototipo que desarrollan los colombianos es revolucionario. “Se ubicaría en las zonas más contaminadas de las ciudades para que vuelvan a producir vida”, le dice a EL TIEMPO Carlos Andrés Escalante, CEO de Human Bionics.

La empresa participa en el concurso patrocinado por Elon Musk, el magnate estadounidense y CEO de SpaceX, que premiará con 100 millones de dólares a los proyectos que capturen el dióxido de carbono de la atmósfera, reduzcan las emisiones y combatan el calentamiento global.

Pero más que por el jugoso premio, los colombianos participan en el concurso por cuestiones de responsabilidad y conciencia ambiental.

Creemos que el ambiente es parte de nosotros y que, si no lo cuidamos, viviremos pandemias mucho más catastróficas que la del mismo covid-19. Nuestra participación en el concurso tiene que ver con valores mucho más profundos, con nuestra supervivencia”, afirma Escalante.

Las emisiones de CO2 son uno de los problemas ambientales que más ponen en peligro nuestra propia supervivencia como especie.

En cuanto a la tecnología que están empleando, asegura que “es altamente eficiente en cuanto a limpieza del medioambiente” y completamente natural. “Lo único que podemos contar es que nuestra invención va a parar, literalmente, el tráfico de todas las ciudades del mundo”.

Explica que cuando habla de dispositivos no naturales se refiere a purificadores de aire que gastan energía y, en consecuencia, deterioran el medioambiente en una forma secundaria.

Reconoce, no obstante, que, de momento, lo que les preocupa del prototipo son las otras materias primas con las que está elaborado. “Son metálicas y requieren pinturas que afectan también la atmósfera”.

La Invención

El prototipo en el que trabajan los colombianos es un semáforo inteligente, hecho en acero inoxidable, que absorbe el CO2 en cuestión de segundos y reduce drásticamente las emisiones de dióxido de carbono en las zonas de más tráfico en las ciudades.

Tiene un alcance enorme y podrá ubicarse en todas las vías donde están las actuales señales luminosas y en las que existe una mayor concentración de vehículos que generan gases tóxicos para que vayan absorbiendo el CO2 durante el día y la noche”, explica Escalante.

Estos semáforos no necesitan de baterías para su funcionamiento, pues se recargan con energía solar y, según afirma, “están equipados para absorber la mayor cantidad de CO2 cada vez que haya vehículos detenidos esperando por el cruce, lo que eliminará el 70 por ciento del esmog que producen y mejorará la calidad de vida de las personas”.

Están equipados para absorber la mayor cantidad de CO2 cada vez que haya vehículos detenidos esperando por el cruce, lo que eliminará el 70 por ciento del esmog que producen.

Se estima que es durante el día cuando se produce una mayor concentración de CO2 en el ambiente por el gran número de contaminantes y de personas que circulan por las ciudades. Por eso, el nivel de descontaminación de estos semáforos ecológicos es sorprendente.

Escalante asegura que por cada uno que se instale se está hablando de descontaminar una vía en poco tiempo, pues su funcionamiento “equivale a la acción de 1.400 árboles al mismo tiempo y en un solo lugar”.

El tamaño de un semáforo “es quizás algo más grande en alguno de sus lados. Su área de cubrimiento es enorme, pues, gracias a su tecnología, al recibir el viento proveniente del impulso de los carros, cada uno de ellos puede absorber hasta 50 metros cúbicos de CO2 durante los 60 segundos que permanecen estacionados los vehículos”, resalta.

Gran estrategia

Si en los 1.300 puntos de cruces en Bogotá se instalan como mínimo unos 2.600 semáforos, por ejemplo, “estaríamos hablando de unos 3’640.000 ‘árboles semáforo’ que trabajan día y noche para producir aire limpio, que equivale a 200.000 metros cúbicos diarios por punto”, sostiene.

¿Por qué alguien querría comprar los semáforos ecológicos?, le preguntamos. A lo que responde que una de las razones sería de salud pública, pues su uso “le supondría al Estado evitar, en un porcentaje muy elevado, las enfermedades respiratorias producidas por la contaminación, que generan muertes y enormes gastos”.

Creemos que si queremos ser un país avanzado, se debe comenzar reciclando y mejorando sistemas que ya utilizamos diariamente.

El éxito de esta invención es importante para Colombia, pues deben empezarse a implementar y desarrollar de inmediato tecnologías limpias. Escalante considera que falta mucho por hacer y estamos muy atrasados.

No se ha comenzado ni siquiera a implementar canecas de ciudad para reciclaje con los colores representativos reconocidos mundialmente”: azul para papel y cartón; verde para el vidrio, amarillo para el plástico, rojo para los desechos sanitarios, marrón para los perecederos y el gris para los no reciclables.

Pero en Bogotá instalaron una caneca de ciudad de color negro que no cumple con la normativa internacional. No sé qué tipo de normativa siguen. Además separan las basuras en bolsas negras y blancas que nadie entiende para qué son y el camión de la basura las mezcla al echarlas al contenedor manualmente. Aquí falta mucho por hacer y ningún alcalde se preocupa por enseñar estos mínimos colores internacionales. Creemos que si queremos ser un país avanzado, se debe comenzar reciclando y mejorando sistemas que ya utilizamos diariamente”, añade.

Human Bionics diseña también dispositivos especializados para personas con limitaciones físicas, como unas gafas para ayudar a caminar a los enfermos de párkinson, y desarrolla, además, una ‘app’ que calcula las emisiones de carbono de cada persona para que individualmente las vayamos reduciendo.

La idea de la calculadora en la ‘app’ es que mide la emisión individual de carbono desde que uno se levanta, camina y hasta el tipo de compras que realiza, lo que permite calcular e ir reduciéndola individualmente como meta u objetivo diario.

Esta ‘app’ cuenta con un contador interno, y Escalante asegura que la persona que la utilice “podrá saber si está mejorando el mundo con sus acciones”.

Este proyecto, como todo lo de Human Bionics, “busca inversionistas que puedan aportar 100 millones de pesos por el 20 por ciento del negocio creado a partir del ambiente y de nuestro prototipo funcional”, precisa.

Durante la pandemia, Human Bionics, que se focaliza en productos de medicina y salud, industriales y ‘apps’ de todo tipo, creó, desarrolló y vendió, también, una lámpara que elimina casi en un 100 por ciento todos los virus, incluso el del covid-19.

En el primer semestre de 2021, la firma ideó La Mini, una esterilizadora ultravioleta portátil, “que tiene la particularidad de ser muy potente, ya que la idea es esterilizar instrumental clínico y odontológico y la distancia a las lámparas no excede 8 centímetros para cualquier lado. Es decir, que es más potente que los robots ultravioleta, Nico, desarrollados antes”, afirma Escalante.

Gran parte de este tipo de esterilizadoras son grandes y muy costosas, pero Human Bionics pudo sacarla adelante a unos mil dólares, mucho menos de la mitad de precio del mercado, gracias a César David Plata, un odontólogo colombiano que vive en Chile y que invirtió en el proyecto.

En la expedición de la certificación de efectividad de La Mini les fue muy bien. Obtuvieron resultados de un 99,9 por ciento sin microorganismos en el instrumental clínico y odontológico, en poco menos de 5 minutos.

El dióxido de carbono (CO2) batió récord de concentración en 2018, con 147% más que el nivel preindustrial de 1750. Foto: EFE

Human Bionics busca inversionistas para la ‘app’ que mide la emisión individual de carbono, pero, sobre todo, para el desarrollo del prototipo de los semáforos ecológicos.

Escalante confiesa que para el último proyecto han recibido de inversionistas 10 millones de pesos, pero necesitarán unos 300 millones para tenerlo listo para el concurso, que vence el Día de la Tierra del 2025.

Él no pierde la fe porque el que considera el mayor invento ecológico, económico y sostenible, la bicicleta, se ha mantenido por más de 200 años y se ha extendido como pólvora por el mundo. Unos mil millones de estos dispositivos circulan por las calles del planeta.

 

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