La Mega Velocidad extraída de la Computación Cuántica es un asunto de máxima importancia por el muy seguro e inmenso impacto que traerá a la vida de nosotros, los humanos, en todo sentido (la física cuántica explica el funcionamiento de las cosas al nivel de átomos y electrones). El salto tecnológico que se está desarrollando es tan grande que el nobel de física William Daniel Phillips, citado por El País, lo compara con la diferencia entre usar un ábaco y un computador actual. El resultado será que los computadores solucionarán en segundos problemas que los actuales más potentes tardarían miles de años en resolver (ya no es teoría como lo demostró el caso de Google, más adelante nombrado).

Y no va a ser dentro de varias generaciones. Es probable que aun los mayores hoy sintamos sus impactos, que se visualizan impresionantes en todos los campos del conocimiento actual, sobre todo en aquellos en los cuales la velocidad era una talanquera.

Aun cuando no se han resuelto todos los nuevos retos que surgen para hibridar esta tecnología con la computación clásica, los expertos prevén que en 10 años se tendrán computadores cuánticos suficientemente robustos. Desde el año 2000, universidades y grandes compañías tecnológicas como IBM, Google, Microsoft o Rigetti han ido batiendo el récord del computador cuántico con un mayor número de qubits (los bits cuánticos que permiten no sólo tomar valores de 0 o 1, sino de múltiples valores de 0 o 1 en un mismo instante); a principios de 2019, Google con un computador de 72 qubits, proclamó haber logrado en solo 200 segundos un cálculo complejísimo que hubiera tomado 10000 años a un computador clásico. ¡De esta magnitud de cambio es que estamos hablando!

Mundialmente se invierten en su desarrollo del orden de 13 billones de dólares anuales y está en todo su furor una carrera tecnológica que puntea China que invierte 10 veces más que sus competidores más cercanos como Estados Unidos y la Unión Europea (nada en LatinoAmérica como era de esperarse).

No se trata solo de la computación cuántica sino de otras tecnologías cuánticas (sensores, óptica) que permitirán una super velocidad en el desarrollo de las tecnologías digitales, como aquellas que están en pleno florecimiento como Internet of Things (IoT), Big Data, Inteligencia de negocios (BI), biometría, realidad aumentada, realidad mixta, comunicación 5G, vehículos autónomos, drones, impresión 3D, Internet of People (IoP), todas muy ávidas por velocidad de proceso.

El aspecto más expectante es la evolución sin límite imaginable de la inteligencia artificial (AI), específicamente en lo concerniente a las máquinas que aprenden (machine learning), redes neuronales, procesamiento de lenguajes, reconocimiento de imágenes, reconocimiento de voz, etc. que permitirán a las máquinas comportamientos humanos con base en algoritmos que están diseñados para aprender de forma autónoma a medida que son alimentados con datos. Fascinante pero también angustiante y asustador. Vamos primero con lo fascinante, que hoy se visualiza.

En medicina ya nos hemos beneficiado de tecnologías cuánticas desde hace décadas como las imágenes por resonancia magnética, que permiten detectar tumores y otras patologías de manera no invasiva, o el láser, para ser utilizadas en múltiples tipos de cirugías de gran precisión. Ahora podrá haber un salto disruptivo para el diseño de medicamentos al habilitarse la simulación de la interacción y el efecto de una medicina sobre un determinado organismo, en forma veloz, y ayudará a encontrar la cura a enfermedades hoy en día incurables y problemas neurológicos complejos como esclerosis múltiple, Alzheimer o la enfermedad de Parkinson, incluso hasta obtener drogas personalizadas en el momento que se requieran. Increíble.

La óptica cuántica ofrecerá la realización de nano-espectroscopias no invasivas para, por ejemplo, detectar tumores sólidos en media hora. Además, con la utilización de criptografía cuántica se podrán asegurar datos médicos (que para sorpresa es un delito enorme: solo en la primera mitad de 2016 fueron robados registros médicos de más de 30 millones de pacientes, cita la fuente).

Pero si visualizamos la multiplicación de posibilidades al cruzar las tecnologías, veremos con rapidez desde el crecimiento de la impresión de órganos, hasta la propagación del uso de Internet of People, que permitirá que nuestro organismo con todos sus datos vitales esté permanentemente conectado en línea con un “super diagnosticador” basado en inteligencia artificial, que aprende cada segundo cada vez más de millones de casos de enfermedades en el mundo, y que, por supuesto tendrá un conocimiento enorme comparado a un médico humano.

Mucho antes que nos sobrevenga una enfermedad seremos advertidos de cambiar una u otra costumbre o variar nuestra dieta o recibir un medicamento para prevenir tal enfermedad. Esto supone un cambio absoluto de paradigma en salud al permitir que la medicina correctiva se vuelva completamente obsoleta. Todo el sistema de salud como el que hoy conocemos será solo historia. Otro mundo.

 

Para contratar nuestros servicios relacionados con el área de Tecnoogía, solo debes dirigirte al enlace:

https://iamgbusiness.com