Piensa en el tiempo en función de lo que genere económicamente para tu negocio.

Que levante la mano quien esté emprendiendo y no sueñe con días de 48 horas, que hiperventile cuando vea las reservas de café agotándose o que tenga una lista interminable de cosas por hacer. La falta de tiempo es una de las cosas que más nos unen en esta ‘vida moderna’, pero la realidad es que si estás emprendiendo, eso se eleva a la enésima potencia.

Además, vivimos en la era de la comunicación y la ‘barra libre de contenidos’, y la oferta es tan sumamente amplia, hay tantísimas cosas que se supone que deberíamos estar haciendo en nuestro emprendimiento y en nuestra vida personal que es súper frecuente llegar a la infoxicación.

Esta palabra representa el atasco mental que sientes al ver todo lo que podrías hacer, aprender, leer o ver…. y el agobio que te entra en plan «ya lo miro mañana… si eso». Todos idealizamos la semana que viene, pensando que va a tener un par de días más.

                                                          Agobio ante las tareas pendientes

Esta sensación no existía en la época de nuestros abuelos, y estoy segura de que si le preguntamos a una persona mayor «¿cómo me organizo para llegar a todo con el poco tiempo que tengo?» nos va a dar consejos súper sensatos y prácticos.

De esos que te evitan una visita al taller para arreglar la rueda que has jorobado en un bordillo cuando salías con tu coche del garaje pensando en tropecientas cosas de tu lista infinita, ¿te suena?

Tener poco tiempo no es una desventaja. Y te lo cuento de esta forma por si te has sentido que jugabas en otra liga (en plan «estoy en la regional preferente del emprendimiento») porque tienes otras muchas otras cosas por hacer además de emprender y no puedes dedicarle el tiempo que te gustaría.

Pero no solamente no es una desventaja: eso que ahora te parece un factor limitante se va a convertir en uno de tus puntos fuertes, va a ser uno de tus superpoderes. Porque tener poco tiempo te obliga a enfocarte mucho más. No hay otra opción si quieres avanzar de verdad. Y la clave está en elegir en qué te vas a enfocar, esa es tu piedra angular.

Te aconsejo que te pongas en ‘pause’ durante un rato, que tomes perspectiva, a ser posible que te muevas de tu lugar físico de trabajo habitual (estás en un momento genial para irte a una terraza) y que hagas una lista de las cosas que realmente mueven tu negocio.

Escribe ahí lo que te genera ingresos, lo que hace que tus horas sean rentables y que por ende tu negocio también lo sea. Y en el poco (o mucho) tiempo que tengas, enfócate en eso, cierra el espejo retrovisor y las ventanillas y sigue hasta que lo termines.

                                               La lista sobre tu negocio será imprescindible.

¿Eso implica dejar cosas en la cuneta o decir «no» a otras historias? Efectivamente, y aquí viene tu primer cambio de chip: aprender a decir no. Es imprescindible que lo hagas si quieres conseguir resultados.

Y si tener poco tiempo te enseña, como bonus, a decir no sin sentirte culpable, habrás logrado dos cosas súper importantes que te van a ayudar a dejar de ir derrapando por las esquinas.

Eso te va a hacer darte cuenta de que en realidad no estás jugando en regional preferente, sino en la liga de «lo voy a lograr…o sí o también».

Hay días que el reloj echa humo… ¡y tú rayos y centellas!

 

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