La crisis económica generada por la pandemia del coronavirus no fue impedimento para que Virginia Horta tomara la decisión de emprender. En mayo del año anterior decidió hacer realidad su negocio de tortas, las que preparaba solo como una afición. Hoy su emprendimiento, aunque está en una etapa temprana, se proyecta como uno de los mejores por la calidad de sus productos.

Hasta antes de comenzar la pandemia del Covid-19, Virginia Horta Lugo trabajaba desde hacía 16 años en su empresa de publicidad, donde se desempeñaba en su profesión como diseñadora gráfica, y en sus ratos libres se dedicaba a otras actividades como la culinaria y la repostería, la decoración y las manualidades.

Pero todo lo que trajo el coronavirus la llevó a tomar decisiones ya que la economía de la empresa, como la de muchas otras en la región se vio afectada y decidió arrancar con un emprendimiento que le permitirá solventar sus necesidades y adquirir nuevos ingresos, de ahí que decidió concentrar su pasión, que hasta ese momento era un pasatiempo y así abrió VICA – Cajas & Antojitos.

“Decidí emprender con algo que me apasiona, la repostería, culinaria y lo que tenga que ver con decoración y manualidades. Sólo necesitamos ganas e ideas que ofrezcan alternativas diferentes al consumidor y de esta manera lograr adquirir nuevos ingresos”.

Lo que hacía antes por gusto, afición que compartía con su familia y sus amigos, el año pasado, en plena pandemia, fue lo que la llevo a tomar la decisión de emprender.

VICA, que quiere decir ‘Las cajas y antojos de Viryi’, como le dicen sus amigos y familiares, lo concentró en VICA – Cajas & Antojitos, un nombre que encierra de todo un poco, que es lo que ofrece en su local ubicado en la calle 16 # 4 – 28, en la ciudad de Neiva.

Virginia arrancó su emprendimiento con solo 50 mil pesos, los que se han multiplicado por la aceptación que han tenido sus productos que se hacen con mucha dedicación y pensando en los gustos de cada cliente.

“En VICA ofrece una gran variedad de productos, tortas con sabor a frutas de nuestra región como la chulupa, el maracuyá, tamarindo, limón y una torta especial Nevada. Además tenemos otros productos que como la crema de avena cubana, el pan tapao, los picos que son una especie de tortillas y próximamente estaremos ofreciendo un nuevo producto con plátano”, nos comenta Virginia Horta.

Muchos sabores

Hoy ofrece básicamente nueve productos y día a día va pensando en nuevas cosas para ofrecer a sus clientes: tortas, cucas aliñadas, bizcochuelos, pan tapao, picos, crema de avena cubana, arreglos florales, cajas sorpresa.

Aunque cuenta con un local actualmente abierto al público, la producción la realiza hoy desde su casa en Aipe, pero está trabajando en proyectarse y poder así ampliar su producción y abrir nuevos locales en diferentes puntos de la ciudad. Hoy trabaja de la mano de Carlos Giraldo, quien es su auxiliar y la apoya con las entregas. “Carlos es una persona incondicional en este proyecto, es la persona que me ha impulsado, es quien me ayuda con la entrega y elaboración de todo lo que ofrecemos en VICA”, afirma la emprendedora.

En este momento trabaja para consolidar el punto de venta que tiene y posicionar la marca y sus sabores que ya son muy conocidos por la tradición familiar que traen, pero dentro de sus expectativas están crecer como empresa, generando un mayor número de empleos con varias sucursales, ojalá a nivel nacional.

Emprender no es fácil

Virginia Horta considera que arrancar con un emprendimiento es difícil por la parte económica, pero hay que ser constantes y seguir construyendo poco para tener la empresa que se desea, poniéndole fe y empeño para que todo se dé.

“De hecho VICA nació en pandemia que fue cuando encontré una nueva alternativa de negocio diferente a lo que hago normalmente, pero ha sido muy difícil, porque la pandemia ha afectado el bolsillo de todo el mundo”, comenta.

Durante el año largo que lleva con su negocio abierto al público ha tenido gran receptividad y ha contado del apoyo de entidades como la Cámara de Comercio que le ha permitido reconocimiento, divulgación y compra de sus productos, Ella fue invitada a participar de una reunión con empresarios de la región donde pudo dar a conocer la torta de cholupa, que es una delicia y la crema de avena cubana. “Ese fue un gran impulso para mi emprendimiento”, afirma.

Las tortas que ofrece Virginia Horta se caracterizan por sus sabores diferentes, por su textura y porque son bajas en dulce y grasa.

Curiosamente, la emprendedora no ha hecho ningún curso, ni de repostería ni de arreglos florales. “Es un don que Dios me regaló con mis manos bendecidas y un regalo que me dejó mi madre Olga Lugo Roa, que le gustaba todo lo de la cocina y los platos tradicionales. Incluso me perfeccioné cuando ella se fue, porque cada vez que cumplía otro mes de su partida, preparaba algo que a ella le gustaba”, recuerda Virginia.

Hoy la emprendedora está entregada a sacar adelante su empresa, pero aún sigue haciendo trabajos de publicidad, pero básicamente está enfocada en VICA – Cajas & Antojitos, las tortas que marcan la diferencia por sus sabores de frutas de la región y por ser bajas en grasas y azúcares.

Un emprendimiento de sorpresas y sabores

Las tortas se preparan de acuerdo al gusto del cliente.

 

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